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Por qué la IA representa un riesgo para los fondos de ‘private equity’

Artículo publicado en El Confidencial (20 de Mayo 2026)
Jeff Bezos ha creado un fondo de inversión. Y no, no es un indexado al SP 500: es un fondo para** invertir en empresas que le van a quitar el negocio a otras empresas**. El magnate se ha dado cuenta de que, lo que hizo con Amazon, lo puede repetir como inversor. Pero ahora con casi toda la economía.
La gran jugada de Bezos fue darse cuenta de que el comercio electrónico le quitaría negocio al comercio tradicional. Empezó vendiendo libros por Internet y acabó vendiendo de todo. Solo los que se adaptaron o buscaron otro nicho de mercado han sobrevivido. Porque, quitando casos muy excepcionales, como Walmart, la mayoría ha visto cómo se reducía su cuota de negocio (de hecho Amazon ha superado a Walmart en facturación).
Los negocios son una selva en la que todo el mundo trata de obtener su parte del pastel. En unos casos creando algo totalmente nuevo, sin quitarle nada a nadie. En otros, quitándosela a otro. Igual que hemos hablado de Amazon, podríamos hablar de cómo Google o Meta le han quitado gran parte del negocio de la publicidad a los medios tradicionales.
Pero ojo, el fondo de Jeff Bezos va más lejos: va a por todas, no solo a por un sector concreto. Cualquier gran negocio que pueda hacerse de forma más eficiente y productiva con la IA, es susceptible de formar parte del fondo de Bezos y sus socios en esta aventura. Que incluyen a JP Morgan y a Black Rock. De momento cuentan con 38.000 millones de dólares, oficinas en San Francisco, Zúrich y Londres y un amplio equipo de expertos y científicos.
Si ustedes pensaban que la IA solo va a por el trabajo de las personas, piensen dos veces: si la IA va a realizar una determinada actividad mejor, más productiva y/o más eficiente que una persona, también la va a hacer mejor que una empresa. Quien cuente con la herramienta de IA adecuada y sepa utilizarla, irá a por las empresas que no la tengan, no sepan utilizarla o simplemente no sean capaces de adaptarse al cambio. Es un riesgo de tal magnitud que debería de aparecer en los folletos de los fondos de capital riesgo (más conocidos por su nombre en inglés, “Private Equity”).
Estos fondos invierten en negocios de todo tipo, con la condición de que no coticen en bolsa. Pero mucha gente que invierte en ellos no sabe hasta qué punto los negocios en los que invierte el fondo pueden ser víctima de estos nuevos disruptores de la IA. De hecho, todavía ni siquiera lo saben muy bien los propios gestores. Pero saben que hay un riesgo real y ahora mismo están analizando ese riesgo, por si pueden vender a tiempo los negocios más afectados, aunque sea con un descuento. **Nadie quiere tener productos caducados **en el almacén.
Evidentemente hay diferencias en función de dónde invierta el fondo. Un fondo de ‘private equity’ que invierta en plazas de garaje, residencias de ancianos u hospitales tendrá un indicador de “riesgo IA” cercano a cero. Por el contrario, un negocio de consultoría, software, intermediación financiera, salud, industria y una larguísima lista de negocios que forman parte de las carteras de los fondos de capital riesgo/’private equity’, es altamente susceptible de sufrir la competencia de negocios similares creados sobre la base de la inteligencia artificial y/o la robótica.
El problema es que, en el momento en el que surge un competidor que puede quitar mucho negocio o incluso sacarte del mercado, la valoración de ese negocio debe ser actualizada – a la baja – por los auditores que revisan las valoraciones de las empresas que componen el fondo de ‘private equity’. Y ningún auditor o experto en valoración de empresas asumirá el riesgo de mantener una **valoración artificial **en un sector en el que hayan entrado competidores tan peligrosos.
Un ejemplo evidente es lo que ha ocurrido con los fondos de ‘private credit’ y sus préstamos a empresas de software. La crisis se ha desencadenado por temor a lo que ocurra en este sector con la llegada del agente de IA denominado Claude. Si las empresas afectadas venden menos pueden tener problemas para devolver los créditos y por lo tanto esos créditos valen menos.
En el caso de los fondos de capital riesgo, si las empresas que tienen en cartera valen menos (por la llegada de competidores mejor armados tecnológicamente y más eficientes), los fondos valen menos. Es así de simple.
No estoy en contra del ‘private equity’ como concepto de inversión, siempre que suponga un porcentaje moderado de una cartera (empezando porque es una inversión totalmente ilíquida). Lo que estoy es en contra de invertir en ‘private equity’ “ahora”, en este periodo de cambio tecnológico de enorme magnitud. Al menos hasta que se aclare cómo va a afectar la llegada de la IA a las empresas, cuáles se adaptan y cuáles mueren, cómo se actualizan las valoraciones, etc.
De hecho, el fondo de Bezos es un fondo privado, al menos de momento. Como digo siempre, en un fondo de inversión lo importante no es el carrito, sino los helados. Una cosa es tener helados de negocios competitivos gracias a la IA y otra tener helados caducados por culpa de la IA.
Me dirán ustedes que esto le va a pasar a todos los fondos de inversión de renta variable. Sí, pero, la diferencia es que, si tienes un fondo cuyas empresas van a ser jibarizadas y es un fondo “normal” – que invierten en empresas cotizadas -, lo puedes vender cuando quieras. Pero como hayas invertido en un fondo de ‘private equity’/capital riesgo que tenga empresas “jibarizables” (el término viene de los indios jíbaros, que reducían las cabezas de sus prisioneros), lo único que vas a poder hacer es rezar para que los gestores del fondo busquen pronto un comprador para esas empresas. Que tendrán que venderse con un descuento, porque en el mercado privado todo el mundo sabe lo que está pasando.
Artículo escrito por Víctor Alvargonzález para El Confidencial


