La guerra en Irán va camino de convertirse en una nueva Ucrania
Artículo publicado en elEconomista (15 de Julio 2026)
Cuando Rusia invadió Ucrania, la opinión mayoritaria es que sería un conflicto corto en el que, o bien Rusia conseguiría sus objetivos o se llegaría a algún tipo de acuerdo. De hecho, esto último estuvo a punto de ocurrir en las negociaciones que se iniciaron en Estambul y que se dice que la administración Biden hizo todo lo posible por evitar que llegaran a buen puerto (porque querían un conflicto que debilitara militar y económicamente a Rusia).
La realidad ha sido muy diferente y, como suele ocurrir en muchas guerras, el conflicto se ha enquistado y se alternan negociaciones con escalada militar.
Curiosamente, algo parecido pensaba / deseaba la administración Trump que hubiera sido lo de Irán, pero cada vez se parece más a lo de Ucrania.
Irónicamente, el enquistamiento de un conflicto bélico tiene un cierto efecto positivo para las bolsas. La cronificación controlada les resulta más llevadera que la fase aguda.
La cronificación genera cierta adaptación, lo que a su vez reduce la inestabilidad económica del conflicto. En el caso de Ucrania, Rusia finalmente se saltó las sanciones y volvieron a fluir el petróleo y las materias primas rusas por el mundo. Y donde no se alcanzara el nivel anterior fue cubierto por otros países productores. Incluso el gas natural ruso ha seguido fluyendo. También tranquilizó mucho a los mercados que no se cumpliera la predicción de muchos políticos y analistas de que Rusia no se quedaría en Ucrania y atacaría a otros países europeos.
En Irán, estamos viendo una situación parecida: a la vez que se intercambian bombas, misiles y drones, se sigue negociando. Y, aunque pasan menos barcos que antes del conflicto, están pasando. Se puede comprobar en tiempo real en páginas web como la de Marine Traffic. O se saca el petróleo, por otro lado, que también está ocurriendo.
La mayor diferencia estriba en que Trump necesita encontrar una solución antes de las elecciones legislativas de noviembre. Por las buenas o por las malas. Aunque tampoco podemos descartar el enquistamiento, siempre que el precio del petróleo se mantenga por debajo de 80 $, que es el nivel en el cual el daño sobre el consumidor / votante norteamericano es moderado y por lo tanto, asumible por la administración norteamericana.
El escenario basado en negociaciones acompañadas de amenazas y ataques, el método del palo y la zanahoria que tanto le gusta a Trump, pero sin llegar a una escalada bélica total, es relativamente neutro para los mercados mientras el petróleo se mueva entre 70 $ y 80 $ barril. Y se compensa al alza con los buenos resultados de las empresas norteamericanas.
Otra opción es que Trump decida cortar por lo sano: controlar el estrecho por la vía militar y asegurar el paso del estrecho de Ormuz. No será la primera vez que una coalición occidental – o el propio EEUU en solitario -, lo consigue.
En ese supuesto, que probablemente incluiría algún tipo de invasión terrestre, tendríamos un repunte inicial del precio del petróleo, pero posteriormente una caída muy importante si a Trump le saliera bien la jugada. Y por supuesto, un resultado muy negativo para las bolsas si no lo consigue. Un fiasco intentando asegurar la zona del estrecho es el peor escenario posible, un escenario más parecido a Vietnam que a Ucrania.
Un escenario positivo es aquel en el que funcione el bloqueo norteamericano actual, dirigido solo a Irán. Ciertamente Irán ha hecho una gran labor en hacer ver que a ellos no les afecta nada que haga EEUU y no cabe la menor duda que han ganado la guerra de la propaganda. Ahora bien, una cosa es la propaganda y otra la realidad e Irán necesita desesperadamente recuperar dinero que tiene confiscado y vender petróleo. Entre otras cosas por las comisiones sobre estas ventas que seguramente se llevan los jefes de la guardia revolucionaria y los políticos del país.
Para los mercados, son buenos todos los escenarios que lleven a una bajada del precio del petróleo, ya sea un TACO de Trump, es decir, que se vaya con el rabo entre las piernas («Trump Always Chickens Out»), una operación militar que consiga asegurar el paso por el estrecho de Ormuz o que sigan las negociaciones con sus altibajos, siempre y cuando el petróleo se mantenga por debajo de 80 $. Así que es el momento de calcular cuál de los escenarios anteriores es el que tiene más probabilidades de materializarse.
Artículo escrito por Víctor Alvargonzález para elEconomista

