¿Cómo medir la rentabilidad de una inversión?
La rentabilidad es, lógicamente, el aspecto que más preocupa a los inversores. Es lo que determina si uno está ganando o perdiendo dinero. Pero, como veremos, hay muchas formas de medir la rentabilidad.
Generalmente, los inversores suelen fijarse en las rentabilidades acumuladas a corto plazo y, especialmente, en los rankings de rentabilidades desde principio de año. Conviene no sólo analizar las rentabilidades de corto plazo sino también las rentabilidades a largo plazo (tres años, cinco años o diez años).
¿Qué diferencia hay entre rentabilidad acumulada y rentabilidad anualizada?
La rentabilidad acumulada tiene el defecto de que el partícipe, muchas veces, no la percibe correctamente. Por ejemplo, si preguntamos a un inversor particular si una rentabilidad del 200% obtenida en cinco años le parece mucho o es poco, probablemente no sabría responder al instante.
Si, por el contrario, hacemos la misma pregunta, pero indicándole una rentabilidad anualizada del 25% a cinco años, entonces sí que nos contestaría que se trata de una rentabilidad francamente alta.
Pues bien, hablar de una rentabilidad acumulada del 200% en cinco años o de una rentabilidad anualizada del 25% en ese mismo periodo, es hablar de la misma cantidad. Pero ésta última rentabilidad tiene la ventaja de ser más entendible por parte del inversor.
Hay otra ventaja de las rentabilidades anualizadas respecto a las rentabilidades acumuladas y es que es mucho más fácil comparar las rentabilidades entre varios fondos utilizando datos anualizados que acumulados.
Por ejemplo, si le pregunto: entre un fondo que ha acumulado una rentabilidad del 350% en 15 años y otro que ha acumulado una ganancia del 500% en 20 años, ¿cuál le parece que ha dado más rentabilidad a sus partícipes? A bote pronto, la respuesta no es evidente. Pero, si le pregunto: ¿qué fondo ha ofrecido la mayor rentabilidad, uno con una rentabilidad anualizada del 10,5% (correspondiente a un 350% en 15 años) o uno con una rentabilidad anualizada del 9,4% (correspondiente a un 500% en 20 años)? La respuesta es inmediata.
¿Cuál es la diferencia entre un fondo de gestión activa y un ETF?
Determinar si un fondo es de gestión activa o de gestión pasiva, como los ETF, es fundamental para entender cómo se gestionan y qué estrategias siguen. Aquí le dejamos algunas formas de identificar la diferencia:
Objetivo del fondo
Los fondos de gestión activa tienen como objetivo superar a un índice de referencia específico o alcanzar un rendimiento superior al mercado. Para lograr esto, los gestores de estos fondos realizan análisis exhaustivos, toman decisiones de inversión activas y buscan identificar oportunidades para generar rendimientos por encima del promedio del mercado.
Por otro lado, los ETF buscan replicar el rendimiento de un índice de referencia específico, como el S&P 500 o el IBEX 35. En lugar de tratar de superar al mercado, estos fondos buscan simplemente igualar el rendimiento del índice subyacente.
Si un ETF tiene como objetivo simplemente replicar un determinado índice, esa particular debe estar reflejada en el folleto del fondo. Los fondos de gestión activa, sin embargo, no suelen indicar claramente que su objetivo es batir a su índice de referencia.
Costes y comisiones
Los fondos de gestión activa tienden a tener costes más altos que los ETF. Esto se debe a que los fondos de gestión activa requieren un mayor trabajo de investigación, análisis y toma de decisiones por parte del equipo de gestión. Estos costos adicionales se trasladan a los inversores a través de comisiones de gestión más altas.
Los ETF, al replicar simplemente un índice, requieren menos actividad de gestión y, por lo tanto, tienden a tener costes más bajos. Las comisiones de gestión suelen ser más bajas en estos fondos, lo que puede resultar en mayores rendimientos netos para los inversores a largo plazo.
Dicho esto, los llamados “closet index funds” en inglés son fondos que se comercializan como fondos de gestión activa, pero en realidad tienen una cartera que se parece mucho al índice de referencia. Aunque cobran tarifas de gestión más altas, suelen tener un comportamiento muy similar al del mercado o al índice de referencia, lo que lleva a críticas de falta de transparencia y valor para los inversores en comparación con los fondos de gestión pasiva directos.
Transparencia de la cartera
Los gestores de fondos activos toman decisiones de inversión basadas en su análisis y juicio, lo que puede resultar en cambios frecuentes en la cartera del fondo. Estos cambios pueden ser impulsados por una variedad de factores, como el rendimiento pasado, las perspectivas económicas y las condiciones del mercado.
En contraste, los ETF tienden a mantener una cartera más estable y transparente. Dado que estos fondos buscan replicar un índice específico, la composición de la cartera del fondo generalmente refleja la composición del índice subyacente. Los cambios en la cartera del fondo suelen ser el resultado de cambios en el índice mismo, como adiciones o eliminaciones de componentes.
Informes de gestión y prospectos
Los informes de gestión y los prospectos del fondo suelen proporcionar información detallada sobre la estrategia de inversión del fondo y si sigue un enfoque activo o pasivo. Los fondos de gestión activa a menudo detallan su enfoque de selección de activos y las decisiones tomadas por el equipo de gestión para superar al mercado.
Por otro lado, los ETF suelen destacar su objetivo de replicar un índice específico. Los informes de gestión de estos fondos pueden centrarse en la forma en que el fondo sigue el índice subyacente y cómo los cambios en el índice afectan la cartera del fondo.
Historial de rentabilidad
El historial de rendimiento de un fondo puede proporcionar pistas sobre si es de gestión activa o pasiva. Si un fondo ha superado consistentemente a su índice de referencia, es probable que sea un fondo de gestión activa. Esto sugiere que el equipo de gestión ha sido capaz de identificar oportunidades para generar rendimientos por encima del mercado.
Por otro lado, si el ETF ha seguido de cerca el rendimiento de su índice de referencia, es probable que sea un fondo de gestión pasiva. Esto indica que el fondo ha logrado replicar el rendimiento del índice subyacente, como se esperaba, sin intentar superarlo activamente.
En un ETF el gráfico del fondo se confunde con el del benchmark, como en el caso que mostramos a continuación:

En Nextep Finance le ayudamos a analizar la rentabilidad de sus inversiones.
La información compartida en este artículo bajo ningún concepto representa una recomendación de inversión.


