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“Long-Short Trump”: una inversión a largo plazo
El “Trump trade”, del que tanto hablamos con anterioridad al resultado electoral en EE. UU. —basado en detectar e invertir en los activos, sectores y países beneficiarios de una victoria de Donald Trump—, solo ha sido el primer paso. El siguiente es establecer una estrategia de medio largo plazo, una vez confirmada la victoria.
Dicha estrategia se basa en la frase de Mark Twain de que “la historia no se repite necesariamente, pero muchas veces rima”.
Encontramos muchos elementos que riman entre la llegada de Ronald Reagan al poder y esta segunda presidencia de Trump. Además también encontramos “rimas” importantes entre esta y la anterior presidencia de Trump.
De cara a establecer una visión de largo plazo, nos llama la atención el paralelismo entre la política económica de Trump y la de Ronald Reagan. Probablemente tenía bastante más categoría política Reagan, pero qué duda cabe que los programas económicos se parecen muchísimo. De hecho, Trump y su equipo han copiado gran parte de los planteamientos de Reagan.
De Reagan es la frase de que “lo mejor que puede hacer el estado es no molestar”. También bajó los impuestos como no lo había hecho ninguno de sus antecesores. Y fue quien amenazó a los japoneses con el establecimiento de tarifas a sus importaciones, salvo que fabricaran sus coches y electrodomésticos en EE. UU.
¿Qué hizo Reagan con la economía?
¿Y qué pasó en las bolsas bajo la presidencia de Ronald Reagan? Pues que subieron mucho. Pero también conviene recordar que la liberación de lo que Keynes llamaba “animal spirits” acabó generando una burbuja especulativa que explotó de forma espectacular en octubre de 1987. No nos extrañaría que ocurriera algo parecido con Trump.
También es cierto que después del crash del 87, las bolsas se fueron recuperando. Pero estarán con nosotros en que quien aprovechó la euforia de los primeros años para invertir y luego supo retirarse a tiempo lo hizo especialmente bien. Y mejor todavía quien aprovechó la euforia y luego apostó contra la evolución de las bolsas cuando la burbuja se estaba inflando en exceso.
La estrategia “Long-Short”
Es lo que en los mercados se llama una estrategia “Long-Short”: comprar cuando un activo está subiendo y aprovechar la euforia (ponerse “largo”), para luego apostar contra él cuando empiecen los excesos de expectativas y/o valoraciones.
Detectar las burbujas no es tan difícil. Lo difícil es salir a tiempo. Pero no es imposible. Se producen señales que aunque a veces te obligan a salir demasiado pronto, funcionan (ver capítulo n.º 4 de este “Cuaderno”).
Además, hoy en día un inversor no solo puede aprovechar el proceso de inflado de la burbuja, también el del pinchazo. Aunque para ello es aconsejable complementar la cartera de fondos de inversión tradicionales con una cartera formada por fondos cotizados (ETF).
En un proceso como el que llevó al crash del 87 se observaron excesos en el comportamiento de los agentes económicos. Una forma fácil de entenderlo es ver la película Wall Street (la primera, no la secuela), protagonizada por Michael Douglas. Está inspirada en un especulador real, llamado Ivan Boesky, que aunaba todos los excesos del capitalismo sin control.
Obviamente hay que tener mucho cuidado de no confundir las correcciones técnicas que se producen en un mercado alcista, con la explosión de una burbuja.
¿Cómo afectó la primera presidencia de Trump a la Bolsa?
Establecido el paralelismo con la época de Reagan, nos hemos fijado en cómo fue la bolsa durante la presidencia de Trump. Lo vemos en el gráfico n.º 1.
Gráfico n.º 1: El S&P 500 durante la presidencia de Donald Trump.
El resultado final bursátil de la primera presidencia de Donald Trump fue positivo, pero se produjeron periodos bajistas de cierta magnitud (caídas de entre el 10 % y el 15 %).
El primer paso de la implementación de sus promesas políticas o económicas suele generar volatilidad. El dinero es miedoso y los cambios y la incertidumbre le afectan. Eso hace que bajen los precios y den la oportunidad de comprar a buen precio y ponerse “largos” (“Long”). Luego llegan los acuerdos, o lo que se va a hacer se queda en menos de lo previsto, y entonces se calman las aguas. Es el momento de hacer liquidez o mantener las posiciones largas.
Pero luego llegan nuevos impulsos de cambio. Será el momento de plantearse ponerse “cortos”, bien apostando contra el mercado si la incertidumbre es muy alta, o simplemente manteniendo una menor exposición al riesgo.
Como podemos ver en el gráfico n.º 1, los periodos de caída por inestabilidad política o económica, durante el mandato de Trump duraron bastante tiempo. No estamos hablando de días, ni de semanas, sino más bien de meses. Hay margen para ese tipo de movimiento “long-short”.
“Long-Short Trump” y cobertura dinámica
Esto nos lleva a la segunda conclusión sobre la estrategia “Long-Short, Donald Trump”: no es solo de largo plazo, también puede ser efectiva en el medio plazo. Aunque esta opción solo se la recomendamos a inversores con cierta capacidad de asumir riesgo y que cuenten con una cartera de ETF que les permita actuar con rapidez.
Además, existe una forma complementaria de desarrollar una estrategia adecuada a un entorno volátil como podría ser la presidencia de Donald Trump. Existen un tipo de fondos que realizan coberturas dinámicas, es decir, en función de que aumente la volatilidad o que se produzcan determinadas señales en caso de caída en los mercados, automáticamente toman coberturas que, en su caso, resultan rápidas y baratas, al manejar volúmenes importantes y poder negociar precios razonables en estas coberturas, que, para entendernos, son como primas de seguro.
De hecho, nosotros utilizamos datos, modelos y señales parecidas a la hora de recomendar reducir la exposición al riesgo en fondos tradicionales o ponernos “cortos” (utilizando la cartera de fondos cotizados).
No tener una estrategia Long-Short y/o de cobertura dinámica cuando Trump llegó por primera vez al poder era justificable. No se sabía cómo funcionaba Trump. Ahora no lo sería, porque ya sabemos cómo funciona.


