Cómo invertir en la era de Trump y del auge de las redes sociales
Artículo publicado en El Confidencial (11 de Marzo 2026)
El otro día, el precio del petróleo tuvo una oscilación tan grande que, en estricta definición de análisis técnico, habría pasado de mercado alcista a mercado bajista en sólo 24 horas (variación de más del 20% en el precio del activo). El precio del barril pasó de 119$ a 84$. Nunca en la historia se había producido un movimiento diario de esta amplitud.
Esta volatilidad extrema no hace más que reflejar lo que está ocurriendo con la información que les llega a los inversores (y con la forma de actuar de Donald Trump).
Como inversores nos interesa entender los métodos que utiliza Trump (o que ni siquiera tiene un método), pero, a medio y largo plazo, nos interesa sobre todo el cambio que se ha producido en la información que consumen los inversores y cómo manejar este cambio. Porque Trump pasará, pero la nueva forma en la que llega información al mercado, no.
Como asesor financiero que he sido toda mi vida, lo primero que leía por las mañanas eran el Financial Times y el Wall Street Journal. Y sigo leyéndolos, pero ahora no ocupan el primer lugar, ocupan el segundo. Ahora, lo primero es repasar la selección de cuentas que sigo en Twitter. Si eliges las cuentas adecuadas, tienes una información mejor que la de estos medios, ya que, como está ocurriendo con la mayoría de medios tradicionales, está cada vez más sesgada políticamente. Además no es en tiempo real.
Pero, como ocurre siempre con las redes sociales, hay una cara y una cruz. El lado oscuro es lo que, por ejemplo, en Twitter se denomina «para ti». No es lo que tú seleccionas, sino lo que el algoritmo selecciona para ti. Ahí la cosa cambia y requiere establecer un buen filtro, porque te puede seleccionar cuentas muy interesantes – así he conocido muchas de las que sigo actualmente – al mismo tiempo que la opinión de uno que literalmente pasaba por ahí, que suelta lo primero que se le ocurre y que, por algún motivo, el algoritmo considera importante. Y así comienza el caos desinformativo en el que vivimos, incluidos muchos inversores y sus asesores.
Luego está el modelo de negocio de YouTube, basado en los visionados. Como está todo inventado, se sigue la máxima de aquel periodista de una película que decía lo de «no dejes que una buena noticia te estropee un gran titular». El mensaje es siempre de venta, porque todo es malo, y en los mercados hay que vender, pero también hay que comprar. Y tener cuidado de no malvender.
Si una característica de los mercados han sido siempre sus reacciones maníacodepresivas, en contacto con las redes la patología se multiplica.
Para invertir en un entorno así sólo hay una solución: limpiar la confusión de los relatos – y el caos informativo – con la claridad de los datos. También vale para lo que hace Trump.
Por ejemplo, en la actual crisis con Irán, todo el mundo opina sobre cosas cuya información real solo conocen los más allegados a Trump o el alto mando del ejército norteamericano. Pero hay una solución: centrarte en el nivel de tráfico marítimo que pasa – o no – por el estrecho de Ormuz. Al final eso es lo que realmente afecta al precio del petróleo y lo único que realmente afecta a las bolsas. Lo demás es ruido.
Otra estadística importante es la que nos ayuda a establecer la capacidad de Irán de seguir afectando no solo el precio del petróleo, sino a la capacidad de los países del Golfo Pérsico para producirlo y distribuirlo. Y para eso, nada como medir el lanzamiento de misiles y drones: Irán ha pasado de un máximo de 350 misiles diarios al inicio del conflicto a 21 el lunes. Y de un pico de 540 drones a 134. Desde el punto de vista del daño al tráfico petrolero, y sobre todo a las infraestructuras del golfo Pérsico, ese número de drones sigue siendo alto. Pero si siguiera bajando significaría que Irán se está quedando sin munición y sin capacidad de renovarla. Así de claro.
Otro dato importante es cómo ha reaccionado el mercado ante la posibilidad de que la Agencia Internacional de la Energía distribuya parte de sus reservas de petróleo. Que el precio haya reaccionado con una bajada tan fuerte nos da buena información. La primera, que hay un tope que controla la AIG, al menos a corto plazo. La segunda, que el mercado piensa que el estrecho no estará cerrado mucho tiempo. Si pensara lo contrario, lo de la AIE sería considerado solo un parche.
Y, finalmente, pero no menos importante: es aconsejable aplicar el sentido común. Aunque es bueno tomar precauciones, es decir, coberturas de corto plazo ante una situación tan complicada, también es cierto que bajo ningún concepto EEUU va a asumir una guerra larga que pueda afectar a las próximas elecciones a cámaras. Ni la comunidad internacional admitirá que permanezca cerrado el estrecho de Ormuz.
Todo esto vale igual para el inversor que para su asesor. Quien va como un pollo sin cabeza porque sigue sin filtro alguno todo lo que se dice en las redes sociales – o lo que diga Donald Trump -, no va a tener una estrategia clara y puede cometer errores.
Artículo escrito por Víctor Alvargonzález para El Confidencial

