Fondos de fondos o cómo la banca hace de la necesidad virtud

Artículo publicado en El Confidencial (25 de Marzo 2026)

Hay que reconocerle a la banca española no solo su capacidad comercial, sino también su capacidad de hacer de la necesidad virtud.

Cuando las comisiones de gestión de los fondos de inversión están bajando en el mundo entero, los bancos españoles están colocando fondos de fondos cuyo coste total puede llegar a ser del 3 %. Y encima se los venden a «los ricos». Impresionante.

Pero tiene todavía más mérito con la que está cayendo en los productos de inversión complejos en las plazas financieras más importantes. Inversores haciendo cola para recuperar su inversión en «ventanas de liquidez» donde no les dan nada o solo un tercio del reembolso pactado y nuestros bancos y sociedades de valores colocando exactamente este tipo de productos, cuyo común denominador es la falta de liquidez. Ya sean fondos de «private credit«, «private equity» (capital riesgo) o productos alternativos variados. Nosotros decimos que todavía nos queda Portugal, en Wall Street dicen que todavía les queda España.

Porque, además, estos productos complejos, ya sean de gestión alternativa o de inversión en mercados privados, no solo tienen problemas de liquidez: también de rentabilidad. Han perdido mucho fuelle en los últimos años. Les cuesta superar a los principales índices de referencia. En el caso del «private equity» (capital riesgo), hace años que la media ofrece lo mismo que el SP 500 (tienen el gráfico en un vídeo al respecto en mi canal de YouTube), pero sin la liquidez de este índice. Y con comisiones de gestión que multiplican por seis la de un fondo indexado al SP.

En cuanto a los productos alternativos que no son de renta variable, si tenemos en cuenta que partimos de una carga de costes totales en el entorno del 3 % o más, y en muchos casos una comisión de éxito adicional de dos dígitos sobre beneficios, es normal que tampoco superen la rentabilidad de la renta fija corporativa de buena calidad crediticia, que además es totalmente líquida. O de sencillos fondos mixtos de renta fija o variable.

Y decimos gastos totales del 3 % o más porque hay un auténtico rosario de gastos y comisiones. Lógico cuando hay tanta gente que tiene que sacar su parte.

Por un lado, tenemos las comisiones para la gestora del fondo, en este caso la entidad financiera que lo vende en España. Casi siempre por encima del 1,50 % (más un porcentaje sobre los beneficios obtenidos por el fondo).

Luego están las comisiones para el «asesor» del fondo, normalmente un banco internacional que vende los fondos que van a formar parte del fondo. Suena a Groucho Marx, pero es exactamente así.

Y todavía no han acabado las comisiones. Porque luego vienen las de los fondos que integran el fondo de fondos, que no van a trabajar gratis. Y luego las de intermediación, las de custodia, etc.

Lo más espectacular – y lo digo con admiración comercial, pero no ética- es que los colocan aquí cuando las portadas de los medios económicos más importantes del mundo se llenan de titulares sobre los problemas que están teniendo los clientes de gestoras como BlackRock, Apollo o Ares para atender las solicitudes de liquidez de sus clientes en productos complejos. Y cuando solo han pasado unos años de la quiebra del fondo de gestión alternativa Archegos.

Lo más «Marxiano» (de Groucho) es que, en España, el «due diligence» de los fondos que va a tener el fondo de fondos lo hace el propio banco que va a colocarlo entre sus clientes. ¿Qué mayor garantía de objetividad e independencia se puede pedir?.

En fin, que al menos mi artículo sirva para que en el futuro nadie pueda decir lo típico de «es que nadie lo dijo», que se dice cuando te das cuenta de que el príncipe era un sapo y lo difícil que te resulta deshacerte del sapo.

Artículo escrito por Víctor Alvargonzález para El Confidencial