Cómo seguir la siguiente fase de negociaciones entre Irán y EEUU
Artículo publicado en El Confidencial (24 de Junio 2026)
Hace un par de meses dije que no tardaría mucho en alcanzarse algún tipo de acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz. Cuando al mundo entero – China incluida – le interesa algo, acaba ocurriendo. Además, desde que se estableció el bloqueo por parte de EEUU, el primer interesado era Irán, que necesitaba sacar a la venta su petróleo si no quería colapsar económica y militarmente.
Es curioso que la mayoría de los analistas tuvieran dudas al respecto. El mercado, sin embargo, fue más listo: el petróleo hace tiempo que empezó a bajar y, según escribo, está a solo 5 $ de donde estaba al inicio de la guerra.
Ahora viene una negociación que en principio ha de durar 60 días y que desgraciadamente no va a ser fácil, porque toca el tema nuclear, nunca, mejor dicho, del conflicto, es decir, la capacidad de Irán para enriquecer uranio para uso militar (el uranio enriquecido por encima del 90 % solo tiene uso militar). Antes de seguir, conviene recordar cuáles eran los objetivos de EEUU: reducir significativamente la capacidad militar iraní, cambiar el régimen y eliminar el riesgo de que Irán se convirtiera en la Corea del Norte de Oriente Medio.
El único objetivo que ha conseguido hasta la fecha es el primero. Casi dos meses de campaña militar conjunta de Israel y EEUU han tenido que hacer daño. Poner minas en el estrecho de Ormuz o lanzar drones no requiere una gran capacidad militar. Pero era el objetivo menos importante. A nadie se le escapa que en unos años habrán reconstruido todo lo que se destruyó.
En cuanto al régimen, evidentemente la cosa no ha funcionado, si ahora tienen que estar negociando precisamente con ese régimen.
Así que ahora la única salida digna que les queda a los EEUU es conseguir un acuerdo claramente mejor que el conseguido por Obama en su día sobre la cuestión nuclear. No va a ser fácil, porque Irán es consciente de que esa es su mayor fuerza. Y ahí va a estar la clave de lo que ocurra en los próximos meses en el frente geopolítico y en su efecto sobre las bolsas. Que no es poco, porque del precio del petróleo va a depender lo que ocurra en el futuro con los tipos de interés en EEUU y en Europa, que es lo importante para los mercados.
Noticias positivas son cuestiones como, por ejemplo, un acuerdo para la vuelta de los inspectores de la Agencia Internacional de la Energía a Irán. Ahora mismo, es de aplicación la frase de Churchill de que “la política es el arte de lo posible” y, en esta primera parte de las negociaciones, lo posible son los pequeños pasos. En una situación como la actual, hay que ir construyendo confianza y dar pasos pequeños para luego poder dar pasos grandes. Otra cuestión, de la que no se habla mucho pero que juega a favor del acuerdo, es que la negociación haya quedado en manos del vicepresidente Vance, el más contrario entre los altos mandos de la administración a que EEUU se implique en conflictos en el exterior. Y que esté acompañado de los dos negociadores de más confianza y más efectivos que tiene Trump, uno de ellos su yerno.
También sería un dato muy positivo que Irán aceptara cosas del estilo de que el uranio enriquecido se almacenara en Rusia o China y que se quedara allí mientras se cumplan el resto de puntos de un futuro acuerdo de paz. O que se aceptara -y es un tema del que se ha hablado- que se diluyera en el propio Irán, bajo la supervisión de la agencia internacional de la energía.
En el lado negativo estarían lo que podemos definir como “palos en las ruedas”. Podrían venir desde Israel, que no considera que el trabajo haya sido finalizado satisfactoriamente, especialmente en Líbano. O de la Guardia Revolucionaria iraní, que parece más interesada en que Irán tenga un régimen militar que dirijan ellos.
Tampoco debemos dejarnos engañar por la antipatía global que hay hacia Trump, que hace ver como que Irán no tiene nada que perder y controla la situación. No debemos olvidar cómo cambió el signo de la negociación cuando EEUU bloqueó la salida de petróleo iraní. Se notó que había hecho daño. Y no solo a la economía del país, también a los bolsillos de los jefes militares y civiles que obtienen ingresos de esa actividad, tanto lícitos como ilícitos.
Como dije en su día, lo que juega a favor de los mercados es que, en el fondo, ambas partes quieren salir del lío en el que se han metido. En contra juega el hecho de que Trump tiene una línea roja: montar todo este follón para luego llegar a un acuerdo similar o peor al conseguido por Obama. Y que Irán tiene mayor capacidad de aguante, al no ser una democracia.
También es bueno recordar que las negociaciones de alto nivel, ya sean geopolíticas o empresariales, se mueven siempre dos pasos adelante y uno hacia atrás, precisamente por su complejidad y por la magnitud de los intereses en juego. Lo importante no son los desvíos, lo importante es el rumbo. Y si pensamos en cómo estábamos hace dos meses y cómo estamos ahora, la dirección es la correcta. Lo que habrá que vigilar es si los desvíos son desvíos temporales o cambios de rumbo.
Artículo escrito por Víctor Alvargonzález para El Confidencial

