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Cómo invertir en ETF de semiconductores

Nextep Finance20 de octubre de 202615 min de lectura
Cómo invertir en ETF de semiconductores

Cómo invertir en ETF de semiconductores

Para entender cómo invertir en ETF de semiconductores conviene empezar por la evolución de una industria especialmente cíclica. En 2023, las ventas mundiales de semiconductores cayeron un 8,2 %, hasta 526.800 millones de dólares, según la Semiconductor Industry Association (SIA), que elabora sus cifras con datos deWorld Semiconductor Trade Statistics. Dos años después, en 2025, alcanzaron 791.700 millones, un 25,6 % más que el año anterior y el máximo de su historia. En mayo de 2026, la cifra mensual llegó a 120.600 millones, un 104,1 % más que en mayo de 2025.

Dentro del sector, los movimientos son todavía más bruscos. Las ventas de chips de memoria, que se usan para almacenar datos, pasaron de 92.300 millones de dólares en 2023 a 223.100 millones en 2025, más del doble en dos años. Pocas industrias de ese tamaño pasan en tan poco tiempo de contraerse a crecer a ese ritmo, y esa oscilación forma parte de su funcionamiento normal.

Los semiconductores son los chips que procesan, almacenan y gestionan la información en teléfonos, coches, centros de datos o maquinaria industrial. Detrás de cada uno hay una cadena de empresas especializadas: unas diseñan los chips, otras los fabrican por encargo, otras construyen las máquinas con las que se fabrican, y en varios de esos eslabones un puñado de compañías concentra buena parte del mercado. Un ETF de semiconductores,un fondo cotizado que replica un índice de esa industria, compra una cesta de esas empresas con reglas propias sobre cuáles entran y cuánto pesa cada una.

Un ETF de semiconductores concentra la inversión en una industria cuya estructura explica a la vez su crecimiento y la intensidad de sus caídas.

¿Por qué invertir en semiconductores?

La pregunta de por qué invertir en semiconductores suele responderse con la demanda: inteligencia artificial, centros de datos, coches eléctricos. Esa demanda es real, y las cifras de ventas del sector la reflejan. Para entender qué se compra con un ETF del sector hace falta mirar otra cosa: cómo convierte esta industria la demanda en ingresos y beneficios, y por qué lo hace a oleadas. Tres rasgos lo explican casi todo: la cantidad de capital que exige, la concentración de algunos eslabones críticos en muy pocas empresas y su exposición directa a decisiones geopolíticas.

El primer rasgo es el capital. TSMC, el mayor fabricante de chips por encargo del mundo, invirtió 40.900 millones de dólares en 2025 en fábricas y equipos, lo que se conoce como inversión en bienes de capital o capex. En julio de 2026 elevó su previsión para este año hasta una horquilla de entre 60.000 y 64.000 millones. La capacidad que se decide hoy tarda años en producir, y eso marca el ciclo del sector. Cuando la demanda se acelera, la oferta no puede seguirla, y los precios y los márgenes suben. Esas condiciones animan a todos los fabricantes a invertir a la vez, y la nueva capacidad llega de golpe, a menudo cuando la demanda ya se ha enfriado. Entonces se acumulan inventarios y los precios caen. En los semiconductores, la inversión que responde a un buen momento puede ser la que prepara el siguiente exceso de capacidad. Así pasó el sector de su récord de ventas en 2022 a una caída del 8,2 % en 2023, según la SIA. Con costes fijos tan altos, una caída de ingresos se traduce en una caída de beneficios proporcionalmente mayor.

El segundo rasgo es la concentración. ASML, con sede en los Países Bajos, es el único proveedor de las máquinas de litografía de ultravioleta extremo (EUV) que se usan para fabricar en volumen los chips más avanzados, y sus ventas de 2025 alcanzaron 32.700 millones de euros. Algo parecido ocurre en otros puntos de la cadena, donde las empresas que diseñan chips sin fábricas propias dependen de un número muy reducido de fabricantes capaces de producir con los procesos más avanzados. Esa concentración tiene dos caras para quien invierte. Da a las empresas que ocupan esos cuellos de botella una posición de fuerza sobre precios y márgenes. Y convierte cualquier incidente en una de ellas, sea una avería, un conflicto o una sanción, en un problema para toda la cadena.

El tercer rasgo es la geopolítica. Desde octubre de 2022, Estados Unidos restringe la exportación a China de chips avanzados y de equipos para fabricarlos. Esas normas se endurecieron en octubre de 2023 y se han modificado varias veces después. En abril de 2025, la exigencia de una licencia para exportar a China su chip H20 llevó a Nvidia a registrar un cargo de 4.500 millones de dólares, según sus resultados del primer trimestre de su ejercicio fiscal 2026. En enero de 2026 el movimiento fue en la dirección contraria: el Departamento de Comercio pasó a revisar caso por caso, y ya no a denegar por defecto, las licencias de exportación de chips como el H200 de Nvidia o el MI325X de AMD, con condiciones de volumen y de verificación. Para un inversor, la consecuencia es concreta: los ingresos de algunas de las mayores empresas de un ETF de semiconductores pueden cambiar por decisiones regulatorias ajenas a la demanda de sus productos.

Los tres rasgos actúan en las dos direcciones, y la misma estructura que permite beneficios extraordinarios en la fase alcista del ciclo explica la profundidad de las caídas en la bajista.

¿Cuáles son los mejores ETF de semiconductores?

Entre los ETF de semiconductores registrados en España, la comisión apenas sirve para distinguirlos. El VanEck Semiconductor y el iShares MSCI Global Semiconductors, dos ETF UCITS con varios miles de millones de dólares de patrimonio cada uno, cobran el mismo TER del 0,35 % anual, según sus gestoras. Con el coste igualado, las diferencias están en dos decisiones de sus índices: qué empresas pueden entrar y cuánto puede pesar cada una.

El primer filtro es el universo de partida. El índice del ETF de VanEck selecciona las mayores y más líquidas compañías cotizadas en Estados Unidos que obtienen más del 50 % de sus ingresos de los semiconductores, con mínimos de capitalización y de volumen de negociación y exclusiones por criterios ESG. A 31 de agosto de 2026 tenía 25 posiciones, según VanEck. Estar cotizada en Estados Unidos incluye a empresas extranjeras a través de ADR, certificados que representan sus acciones y se negocian en bolsas estadounidenses. Por eso, en esa fecha, las compañías con sede en Estados Unidos sumaban el 78,39 % de la cartera, las de Países Bajos el 10,60 % y las de Taiwán el 10,43 %. El índice del ETF de iShares parte de todo el universo MSCI ACWI IMI, con compañías grandes, medianas y pequeñas de 23 mercados desarrollados y 24 emergentes, y toma las clasificadas en el grupo de industria de semiconductores y equipos para semiconductores según la clasificación sectorial GICS. También aplica exclusiones, entre ellas armas controvertidas y nucleares, tabaco, carbón térmico y arenas bituminosas, y las compañías que incumplen los principios del Pacto Mundial de la ONU. Los dos índices, por tanto, filtran por criterios ESG antes de ponderar. En la misma fecha tenía 258 posiciones, según BlackRock. Uno filtra por peso de los ingresos y por mercado de cotización. El otro filtra por clasificación sectorial y abarca el mundo entero, de modo que puede incluir compañías que solo cotizan en bolsas asiáticas o europeas.

El segundo filtro, el límite de peso por empresa, es el que más influye en un sector con pocas compañías gigantes, y es el mismo mecanismo que separa un índice sectorial de su versión limitada en los fondos tecnológicos. En semiconductores, el tope de peso por valor decide cuánto del resultado depende de las cinco o seis mayores empresas. En el índice de MSCI, las cinco mayores posiciones se limitan al 8 % cada una y el resto al 5 %, con márgenes de tolerancia. A cierre de agosto de 2026, las diez mayores posiciones del ETF de iShares sumaban el 61,22 % de la cartera, y la mayor, Micron Technology, pesaba el 9,56 %. El índice de VanEck pondera por capitalización con un límite del 10 % por compañía. En la misma fecha, sus diez mayores posiciones sumaban el 83,27 % del fondo, y cinco de ellas (Nvidia, Micron, AMD, TSMC y Broadcom) superaban ese 10 %. Los topes se aplican en cada revisión del índice, y entre una y otra los pesos se mueven con los precios. La misma lógica de ponderación explica las diferencias entreETF temáticos de otras áreas, como la robótica o la inteligencia artificial.

La estructura completa la comparación. El ETF de VanEck gestionaba 8.400 millones de dólares y el de iShares 5.886 millones a 14 de septiembre de 2026, según sus gestoras. Ambos tienen el dólar como moneda base y reinvierten los dividendos en lugar de repartirlos. Cotizar en euros en una bolsa europea no elimina el riesgo de divisa: las carteras dependen del dólar y, a través de las compañías asiáticas y europeas, de la evolución de sus monedas frente al euro.

Lo que ninguno de los dos cambia es el riesgo del sector. El ETF de iShares tiene el 99,77 % de su cartera en tecnología de la información, según BlackRock. Su índice de referencia cayó un 34,71 % en 2022 y subió un 64,68 % en 2023, frente a una caída del 18,40 % y una subida del 21,58 % del MSCI ACWI IMI, el índice global del que parte, según MSCI. El ETF de VanEck siguió un camino parecido: perdió un 34,8 % en 2022 y ganó un 73,2 % en 2023. La desviación típica a tres años del fondo de iShares, que mide cuánto se alejan sus rentabilidades de su media, era del 38,97 % a 31 de agosto de 2026. Elegir entre ETF de semiconductores cambia la composición de la cartera, pero la exposición al ciclo de la industria es la misma en todos ellos.

Dos ETF de semiconductores pueden cobrar exactamente lo mismo y depender de empresas distintas en proporciones muy diferentes, y esa diferencia se lee en el universo de partida y en el límite de peso de su índice.

¿Qué empresas incluyen los ETF de chips?

Un chip pasa por varias empresas antes de llegar a un teléfono o a un centro de datos. Unas diseñan el circuito sin tener fábricas propias, otras lo fabrican por encargo, otras venden las máquinas con las que se fabrica, y otras se especializan en tipos concretos de chip, como la memoria o los chips analógicos que gestionan la energía y las señales en coches e industria. Algunas compañías, como Intel, diseñan y fabrican a la vez. Un ETF de chips compra un poco de cada eslabón, y la proporción entre ellos define qué ciclo económico está comprando realmente el inversor.

Las diez mayores posiciones de cada ETF permiten ver ese reparto. En el VanEck Semiconductor, a 31 de agosto de 2026, las diseñadoras Nvidia, AMD y Broadcom sumaban el 32,22 % de la cartera, los fabricantes de equipos ASML, Lam Research y Applied Materials el 20,21 %, Micron en memoria el 11,04 %, TSMC en fabricación por encargo el 10,43 %, Intel el 6,05 % y Texas Instruments en analógicos el 3,32 %, según la ficha de VanEck. En el iShares MSCI Global Semiconductors, en la misma fecha, esas mismas diseñadoras sumaban el 21,54 %, los tres fabricantes de equipos el 14,30 %, la memoria el 14,03 % (Micron y SK Hynix), TSMC el 7,88 % e Intel el 3,47 %, según BlackRock. El resto de la cartera de iShares, casi un 39 %, se reparte entre más de 240 compañías que no aparecen en ese desglose.

Dos ETF de chips con las mismas empresas en cabeza pueden estar inclinados hacia eslabones distintos, y cada eslabón responde a un motor económico diferente. Las diseñadoras dependen sobre todo de la demanda final de sus productos y de su capacidad para mantener el liderazgo tecnológico. Los fabricantes de equipos dependen de cuánto invierten sus clientes, y esa inversión se amplifica en las fases de expansión de capacidad y se recorta en las de exceso, como se veía con TSMC. La memoria es el eslabón con los precios más volátiles, porque sus productos son más intercambiables entre fabricantes y el equilibrio entre oferta y demanda se ajusta a través del precio.

Los eslabones tampoco se mueven al unísono. En 2023, mientras las ventas mundiales de semiconductores caían un 8,2 %, las de microcontroladores crecieron un 11,4 % y las de circuitos integrados para automoción un 23,7 %, hasta un récord de 42.200 millones de dólares, según la SIA. Un índice con más peso en chips para industria y automoción habría vivido ese año de forma distinta a otro concentrado en memoria y en proveedores de centros de datos.

La diversificación dentro del sector depende de ese reparto más que del número de empresas. Una cartera de 258 compañías y otra de 25 pueden tener sus mayores posiciones en los mismos nombres, pero la amplitud de la primera añade exposición a eslabones y regiones que en la segunda apenas pesan. Leer las diez mayores posiciones de un ETF de chips y situar cada una en su eslabón explica buena parte de cómo se comportará en cada fase del ciclo.

La etiqueta “chips” agrupa negocios con márgenes, clientes y ciclos distintos, y el peso que cada índice da a cada uno es lo que convierte dos ETF aparentemente iguales en exposiciones diferentes. Ocurre lo mismo bajo otras etiquetas, como la de losETF de hidrógeno.

¿Cuáles son las principales empresas de semiconductores del mercado?

Conocer las empresas de semiconductores sirve, para quien invierte a través de un ETF, para leer su cartera: saber qué hace cada compañía que aparece entre sus mayores posiciones, de quién depende y qué la hace difícil de sustituir. La industria se entiende mejor por eslabones, y en varios de ellos el mercado está repartido entre muy pocas empresas.

En el diseño están las compañías que crean los chips sin fábricas propias, como Nvidia, AMD o Broadcom, que ocupan varias de las mayores posiciones de los dos ETF analizados. Su ventaja está en la propiedad intelectual, el software que acompaña a sus productos y la relación con sus clientes. Su dependencia está en la fabricación, que encargan a terceros, y en la capacidad disponible en los procesos más avanzados.

La fabricación por encargo es el eslabón más concentrado de todos los que pesan en estos ETF. En el segundo trimestre de 2026, TSMC facturó cerca de 40.200 millones de dólares y se quedó con el 72,5 % de los ingresos de los diez mayores fabricantes por encargo del mundo, según TrendForce. Samsung, segunda, tuvo un 5,9 %, y la china SMIC un 5,4 %. Cuando una sola empresa concentra más de siete de cada diez dólares de fabricación por encargo, sus decisiones de capacidad y sus riesgos se trasladan a buena parte de la cadena. Buena parte de su expansión sigue en Taiwán, donde la compañía construye 13 fábricas de procesos avanzados y empaquetados para los próximos años, y en julio de 2026 anunció una inversión adicional de 100.000 millones de dólares para nuevas fábricas en Arizona.

Los fabricantes de equipos venden las máquinas con las que se producen los chips. ASML, único proveedor de litografía EUV, y las estadounidenses Lam Research y Applied Materials figuran entre las diez mayores posiciones de los dos ETF. Sus ingresos dependen de cuánto invierten fabricantes como TSMC, Samsung o Intel, y por eso amplifican el ciclo: crecen con fuerza cuando sus clientes amplían capacidad y sufren cuando la recortan.

La memoria es el eslabón con menos competidores relevantes. En el segundo trimestre de 2026, los ingresos mundiales de DRAM, la memoria de trabajo de servidores, ordenadores y teléfonos, crecieron un 59,5 % frente al trimestre anterior, hasta 154.730 millones de dólares, según TrendForce. Samsung tuvo el 39,4 % de ese mercado, SK Hynix el 24,9 % y Micron el 23,3 %, de modo que tres empresas sumaron el 87,6 %. Samsung no figura entre las diez mayores posiciones de ninguno de los dos ETF. Por eso su exposición a la memoria llega a través de Micron y, en el caso de iShares, también de SK Hynix. La exposición de un ETF a un eslabón depende de qué empresas de ese eslabón incluye su índice, no solo del tamaño del eslabón.

El mapa se completa con compañías que no encajan en una sola casilla o que atienden mercados menos visibles. Intel diseña y fabrica sus propios chips y además ofrece fabricación a terceros. Texas Instruments se centra en chips analógicos y de gestión de energía para industria, automoción y electrónica de consumo, un segmento con un ciclo distinto al de los centros de datos, como mostró 2023. Estas compañías pesan menos en los dos ETF analizados, pero amplían el abanico de negocios que hay detrás de la etiqueta de semiconductores.

El mapa de la industria no dice qué empresa comprar. Explica por qué la cartera de un ETF de semiconductores depende de un puñado de compañías y qué tendría que ocurrir en cada eslabón para que eso cambiara.

Un ETF de semiconductores compra una estructura industrial concreta: un sector que invierte a oleadas, con eslabones dominados por muy pocas empresas y expuesto a decisiones que se toman lejos de sus fábricas. Lo que distingue a un ETF de semiconductores de otro está en el universo del que parte su índice, en el tope de peso por empresa y en el reparto entre eslabones que resulta de ambos. Leer esos tres elementos antes de invertir permite saber de qué depende realmente el resultado y cuánto de esa exposición comparte con el resto de la cartera.

A la hora de incorporar un ETF de semiconductores a una cartera, no basta con fijarse en la evolución del sector o en el coste del fondo. La concentración en determinadas compañías, el peso de cada parte de la cadena de valor y la exposición que ya exista a tecnología pueden hacer que dos ETF aparentemente similares tengan un efecto muy distinto en la cartera. EnNextep Finance analizamos estos factores dentro del conjunto de las inversiones del cliente para valorar cómo encaja cada exposición y evitar concentraciones que no siempre son evidentes a primera vista.

La información compartida en este artículo bajo ningún concepto representa una recomendación de inversión.

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