¿Qué son los ETF temáticos?

Los ETF temáticos son fondos cotizados en bolsa que se centran en un tema específico o una megatendencia.

A diferencia de los ETF sectoriales, que se agrupan en sectores tradicionales como la tecnología, la energía o las finanzas, los ETF temáticos invierten en empresas que se benefician de un cambio estructural o de una tendencia global emergente. Estas temáticas pueden abarcar desde la inteligencia artificial y la robótica, hasta la transición energética, el envejecimiento de la población o los hábitos de consumo de la generación Z.

Lo que hace únicos a los ETF temáticos es su enfoque en capturar el crecimiento a largo plazo de sectores que, aunque emergentes hoy, tienen el potencial de transformar la economía global en el futuro. Al invertir en uno de estos ETFs, los inversores no solo buscan diversificación, sino también la exposición a ideas que están moldeando el futuro.

Tipos de ETF temáticos

Los ETF temáticos pueden clasificarse en varias categorías dependiendo de la tendencia o el cambio estructural que pretenden capturar. Algunos de los más comunes son:

  • Tecnología y digitalización: Estos ETF se centran en temas como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, el blockchain, el comercio electrónico, la robótica y la automatización. Un ejemplo es el ETF que sigue el Nasdaq-100, que incluye empresas líderes en tecnología.
  • Transición energética y sostenibilidad: Aquí se incluyen ETF que invierten en energías renovables, eficiencia energética, vehículos eléctricos y tecnologías limpias. La transición hacia una economía baja en carbono ha impulsado la creación de numerosos ETF en esta categoría.
  • Salud y biotecnología: Estos ETF invierten en compañías que desarrollan nuevas terapias, tecnología médica, biotecnología y atención sanitaria avanzada. Con el envejecimiento de la población global, este tema es cada vez más relevante.
  • Hábitos de consumo y demografía: Este tipo de ETF se centran en tendencias demográficas como el envejecimiento de la población, el auge de la clase media en Asia, o los nuevos hábitos de consumo de las generaciones más jóvenes. Un ejemplo podría ser un ETF que invierte en empresas vinculadas al comercio electrónico o a la alimentación saludable e incluso en toda la cadena de valor de la creación de alimentos. 
  • Innovación y futuro del trabajo: Aquí se agrupan ETF que invierten en empresas que están redefiniendo el trabajo y la educación a través de la digitalización, el trabajo remoto, o la formación en línea.

Identificar las tendencias del futuro y adelantarse a ellas puede ayudar a conseguir un rendimiento adicional en la cartera. En Nextep Finance, sin ir más lejos, nos adelantamos al auge de la Inteligencia Artificial Generativa y nuestras carteras han recogido ese movimiento. 

Diferencias entre ETF temáticos y ETF sectoriales 

Aunque tanto los ETF temáticos como los sectoriales buscan ofrecer exposición a un grupo específico de empresas, existen diferencias clave entre ellos:

Enfoque: Los ETF sectoriales se centran en sectores tradicionales, como la tecnología, la energía o la industria, sin importar las tendencias a largo plazo. En cambio, los ETF temáticos buscan capturar el crecimiento relacionado con megatendencias, que pueden abarcar varios sectores.

Horizonte temporal: Los ETF temáticos suelen tener un enfoque de inversión a largo plazo, basándose en tendencias estructurales que se desarrollan durante décadas. Los ETF sectoriales, por otro lado, pueden verse más afectados por ciclos económicos a corto plazo.

Composición: Los ETF sectoriales suelen incluir empresas consolidadas y grandes dentro de un sector específico. Los ETF temáticos, por su parte, a menudo incluyen empresas más pequeñas o emergentes que están liderando innovaciones dentro de una tendencia global. Su enfoque necesita una mayor profundidad de la que tiene un ETF sectorial.

Diversificación: Los ETF sectoriales ofrecen diversificación dentro de un sector particular, mientras que los ETF temáticos pueden estar expuestos a múltiples sectores, siempre y cuando estén alineados con la temática central. Por ejemplo, un ETF que invierta en desarrollo sostenible lo hará en empresas energéticas, también compañías relacionadas con la economía circular y gestión de residuos, por ejemplo.

¿Merecen la pena los ETF temáticos? Ventajas e inconvenientes 

Ventajas:

  1. Exposición a megatendencias: Los ETF temáticos permiten a los inversores capturar el crecimiento de tendencias globales a largo plazo, como la digitalización, la sostenibilidad y la salud. Son más amplios en su temática y tratan cuestiones vitales para el futuro, no sectores específicos. 
  2. Diversificación dinámica: Aunque se enfocan en un tema, estos ETF suelen abarcar múltiples sectores, proporcionando una diversificación que no se limita a una sola industria.
  3. Acceso global: Los ETF temáticos suelen incluir empresas de todo el mundo, lo que permite a los inversores beneficiarse de oportunidades de crecimiento en mercados desarrollados y emergentes.

Inconvenientes:

  1. Alta volatilidad: Al centrarse en sectores o empresas emergentes, los ETF temáticos pueden experimentar una mayor volatilidad en comparación con los ETF más tradicionales o diversificados.
  2. Riesgo de concentración: Aunque ofrecen diversificación dentro de una temática, los ETF temáticos aún pueden estar concentrados en un pequeño número de empresas o sectores, lo que aumenta el riesgo.
  3. Costes: Algunos ETF temáticos pueden tener costes más elevados en comparación con ETF sectoriales o de índices amplios, debido a la gestión activa o la especialización del fondo. Y es que, en términos generales, los fondos temáticos necesitan un equipo gestor que analice y gestione de forma activa las inversiones, algo que no ocurre con los sectoriales. 

 

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