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Cuáles son los mejores fondos tecnológicos

Nextep Finance24 de julio de 202615 min de lectura
Cuáles son los mejores fondos tecnológicos

Para elegir correctamente un fondo tecnológico y saber si es el mejor según nuestros objetivos, es fundamental entender primero qué empresas forman realmente parte del sector tecnológico y cuáles quedan fuera, ya que no todas las grandes compañías relacionadas con la tecnología pertenecen a este sector según la clasificación utilizada por los principales índices.

En el MSCI World, a 30 de junio de 2026, las diez mayores posiciones correspondían a nueve compañías: Nvidia, Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet, Broadcom, Micron, Meta y Tesla. Son diez posiciones y nueve nombres porque Alphabet ocupa dos puestos, con sus clases A y C. Un inversor diría que casi todas son tecnológicas.

La clasificación que usan los índices dice otra cosa. Nvidia, Apple, Microsoft, Broadcom y Micron están en el sector de tecnología de la información. Amazon y Tesla figuran en consumo discrecional. Alphabet y Meta figuran en servicios de comunicación. Un fondo que replique el sector tecnológico de ese índice comprará las cinco primeras y dejará fuera las otras cuatro.

Esa distancia entre lo que la palabra sugiere y lo que el producto contiene es el origen de la mayoría de los malentendidos sobre los fondos tecnológicos. En este artículo explicamos cuáles son los mejores fondos tecnológicos, qué es un fondo sectorial, quién decide qué compañías son tecnológicas, qué contiene un índice del sector, cuánta tecnología lleva ya dentro un fondo global, qué opciones indexadas existen y cómo se comporta una cartera concentrada en un solo sector.

Qué son los fondos de inversión tecnológicos

Un fondo tecnológico es un fondo sectorial: concentra la cartera en compañías de un sector concreto en lugar de repartirla por el conjunto del mercado. La categoría se aplica igual a los fondos de salud, de energía o de bancos, y convive con el resto de familias que repasamos en tipos de fondos de inversión.

La pregunta relevante viene después: qué compañías entran en ese sector y quién lo decide.

La clasificación la fija un comité. La inmensa mayoría de índices y fondos usan el GICS, siglas de Global Industry Classification Standard, una taxonomía que MSCI y S&P desarrollaron en 1999 y que mantienen de forma conjunta. Reparte todas las compañías cotizadas relevantes en once sectores, y dentro de tecnología de la información establece tres grupos: software y servicios, hardware tecnológico y equipamiento, y semiconductores y equipos de semiconductores.

Cada compañía se asigna a un único sector según su actividad principal, medida por los ingresos que genera. La metodología de S&P precisa que un cambio de subindustria se considera cuando una actividad distinta representa al menos el 60% de los ingresos, un umbral pensado para que la clasificación no baile con cada trimestre.

Y el comité cambia de opinión. Dos revisiones han redibujado el sector en los últimos años.

En septiembre de 2018, el antiguo sector de servicios de telecomunicaciones pasó a llamarse servicios de comunicación y absorbió las compañías de medios interactivos que hasta entonces figuraban en tecnología de la información. Alphabet y Meta salieron del sector tecnológico ese día, sin cambiar de negocio.

En marzo de 2023, catorce compañías del S&P 500 cambiaron de sector. La subindustria de procesamiento de datos y externalización se eliminó y sus miembros se repartieron: Visa, Mastercard, PayPal y Fiserv pasaron de tecnología de la información a servicios financieros, y Automatic Data Processing o Broadridge se fueron a industriales.

La consecuencia práctica es que el perímetro de un fondo tecnológico se ha estrechado dos veces por decisión de un comité de clasificación, sin que las compañías afectadas modificaran su actividad y sin que el partícipe hiciera nada. Lo que un fondo sectorial compra es la definición vigente de ese sector, y esa definición tiene autor y tiene fecha.

¿Qué empresas incluye un índice tecnológico y cuáles quedan fuera?

El MSCI World Information Technology recoge las compañías del MSCI World clasificadas en el sector de tecnología de la información según el GICS. A 29 de mayo de 2026, el último corte publicado en la ficha de este índice, tenía 143 componentes, frente a los 1.283 del índice del que procede.

Tres compañías son casi la mitad del índice. Nvidia pesaba el 18,41%, Apple el 16,46% y Microsoft el 11,41%. Entre las tres sumaban el 46,28%. Las diez mayores posiciones alcanzaban el 67,68%, con Broadcom, Micron, AMD, ASML, Intel, Cisco y Lam Research completando la lista.

Y casi la mitad del índice son semiconductores. Por subsector, los semiconductores representaban el 40,27% y los materiales y equipos para semiconductores otro 7,83%. El hardware, el almacenamiento y los periféricos sumaban el 19,19%. El software de sistemas quedaba en el 15,41% y el de aplicaciones en el 6,33%. Un fondo que replique este índice tiene cerca de la mitad de la cartera en la cadena de fabricación de chips.

Estados Unidos era el 90,58%. Japón quedaba en el 3,39%, Países Bajos en el 2,69% por el peso de ASML, Alemania en el 1,14% y Canadá en el 0,92%. Todo lo demás sumaba el 1,28%. Un fondo tecnológico global es, en la práctica, un fondo tecnológico estadounidense.

Quién no está. Alphabet y Meta quedan fuera, porque figuran en servicios de comunicación. Amazon y Tesla quedan fuera, porque figuran en consumo discrecional. Netflix queda fuera por la misma razón que Alphabet. Visa y Mastercard quedan fuera desde la revisión de 2023, ahora en servicios financieros. La lista de ausentes contiene buena parte de lo que el lenguaje corriente llama tecnología.

¿El Nasdaq-100 es realmente un índice tecnológico?

Es el segundo malentendido, y afecta a mucha gente que cree tener un fondo del sector.

El Nasdaq-100 agrupa en torno a las cien mayores compañías no financieras cotizadas en el Nasdaq Stock Market. El criterio de entrada es dónde cotiza la compañía y que no sea financiera, no a qué sector pertenece. Por eso el índice lleva dentro Amgen, Gilead y Regeneron, que son farmacéuticas y biotecnológicas, y Costco, PepsiCo, Booking o Marriott, que son consumo. Y por eso lleva Alphabet, Meta, Amazon y Tesla, que el índice sectorial de MSCI excluye.

Dicho de otro modo: el Nasdaq-100 contiene compañías que un índice tecnológico deja fuera, y contiene compañías que nadie llamaría tecnológicas. Las dos cosas a la vez.

Su método de ponderación también es particular. Usa una capitalización modificada con topes: ninguna compañía puede superar el 24% del índice, y el peso conjunto de las que superen el 4,5% no puede rebasar el 48%. Los ajustes se aplican en las revisiones periódicas.

La conclusión operativa es la misma en los dos casos. La etiqueta del producto no define el contenido. Lo define el índice de referencia, con su nombre completo, y el criterio con el que ese índice selecciona compañías. Ambos datos figuran en el folleto y en la ficha mensual que publica el proveedor.

¿Qué peso tiene la tecnología en un fondo global?

Este es el dato que casi nunca aparece en los artículos sobre fondos tecnológicos, y es el que cambia la lectura de todos los demás.

A 30 de junio de 2026, la tecnología de la información pesaba el 30,27% del MSCI World y el 32,09% del MSCI ACWI. Quien tiene un fondo que replica cualquiera de esos índices ya tiene cerca de un tercio de esa posición en el sector, sin haber comprado ningún producto sectorial.

El detalle se ve mejor por compañía. Dentro del MSCI World, Nvidia pesaba el 5,18%, Apple el 4,77%, Microsoft el 2,95%, Broadcom el 1,91% y Micron el 1,46%. Esas cinco compañías, que son las cinco mayores del índice sectorial, sumaban el 16,27% de un fondo global corriente.

Y si se usa la acepción coloquial de tecnología, la que incluye a Alphabet, Meta, Amazon y Tesla, hay que sumar parte del 8,07% que pesaban los servicios de comunicación y parte del 8,91% del consumo discrecional.

Cómo se calcula el solapamiento. La aritmética es directa. Una posición repartida entre un fondo global y un fondo sectorial acumula el peso del sector en los dos. Con los datos anteriores, una combinación de 90% en un fondo del MSCI World y 10% en un fondo del índice tecnológico deja la exposición al sector en torno al 37%, porque el fondo global aporta el 30,27% de la porción que ocupa en la cartera, algo más de 27 puntos, y el sectorial aporta su 10% íntegro. Con un 20% en el fondo sectorial, la cifra ronda el 44%.

La misma cuenta se puede hacer por compañía. Nvidia pesa el 5,18% del MSCI World a 30 de junio y el 18,41% del índice sectorial a 29 de mayo, de modo que en esa combinación de 90 y 10 la compañía aparece dos veces y termina rondando el 6,5% del conjunto.

Dónde se consulta. El reparto por sectores figura en la ficha mensual de cada fondo y en la del índice que replica, con el desglose por sector GICS y las diez primeras posiciones. Con esos dos documentos y la proporción de cada fondo en la cartera, el cálculo se hace en unos minutos.

Este es un caso concreto de un fenómeno más general: una cartera puede estar concentrada sin que su titular lo sepa, porque la concentración no aparece en la lista de fondos y sí en lo que esos fondos llevan dentro. Lo desarrollamos en diversificar las inversiones de forma correcta.

¿Existe algún fondo indexado para el sector tecnológico?

Sí existen índices sectoriales de tecnología, y existen desde hace décadas: el MSCI World Information Technology se lanzó en septiembre de 1999. Lo que cambia de una familia a otra es el perímetro. Estas son las variantes que se encuentran en el mercado europeo y qué contiene cada una.

MSCI World Information Technology. Compañías de tecnología de la información de los 23 mercados desarrollados. A 29 de mayo de 2026, 143 componentes y un 90,58% en Estados Unidos.

MSCI ACWI Information Technology. El mismo criterio de clasificación aplicado también a los 24 mercados emergentes. A 30 de junio de 2026 tenía 327 componentes y un reparto geográfico distinto: Estados Unidos bajaba al 74,1%, Taiwán aparecía con el 9,12%, Corea del Sur con el 6,68%, Japón con el 3,42% y Países Bajos con el 2,75%.

La diferencia se concentra en tres nombres. Taiwan Semiconductor entraba con el 5,72%, Samsung Electronics con el 3,10% y SK Hynix con el 2,90%. Las tres son fabricantes de semiconductores clasificados en mercados emergentes, de modo que el índice de desarrollados las excluye por completo. Con ellas dentro, los semiconductores alcanzaban el 43,56% del índice y las diez primeras posiciones el 61,50%.

S&P 500 Information Technology. El mismo sector GICS delimitado al S&P 500, es decir, a la gran capitalización estadounidense. Perímetro más estrecho por construcción: sin Europa, sin Japón y sin emergentes.

Nasdaq-100. Descrito en el apartado anterior. Su criterio es el mercado de cotización, no el sector, y por eso su composición no coincide con ninguna de las anteriores.

Variantes ampliadas y limitadas. Los proveedores mantienen versiones que modifican el perímetro estándar. MSCI lanzó en mayo de 2025 el MSCI World Information Technology Expanded Select Capped, que suma a la tecnología de la información las compañías clasificadas en medios interactivos y servicios, es decir, las que la revisión de 2018 había sacado del sector. La palabra Capped en el nombre de un índice señala que se aplican topes al peso máximo por compañía, un mecanismo relacionado con los límites de diversificación que la normativa impone a los fondos UCITS y que vemos en el apartado siguiente.

Qué implica todo esto para quien busca un fondo indexado del sector. El producto existe en varias formas y el nombre comercial rara vez basta para saber cuál es. Dos fondos que se presentan como tecnológicos pueden diferir en si incluyen emergentes, en si incluyen a Alphabet y Meta, y en si aplican topes de concentración. Los tres datos figuran en el nombre completo del índice de referencia, que está en el folleto y en el documento de datos fundamentales.

¿Cómo se comporta una cartera de inversión concentrada en un único sector?

Los datos de este apartado están en las fichas oficiales de los índices, y van en los dos sentidos.

Rentabilidad. En los últimos diez años, hasta el 29 de mayo de 2026, el MSCI World Information Technology acumulaba un 24,31% anualizado en rentabilidad neta, frente al 13,09% del MSCI World. En 2023 subió un 53,27% mientras el índice global subía un 23,79%, y en 2024 un 32,85% frente al 18,67%.

Volatilidad. En ese mismo periodo de diez años, la desviación típica anualizada del índice sectorial fue del 20,62%, frente al 14,89% del MSCI World. La versión que incluye emergentes arroja cifras equivalentes: 20,66% frente al 14,74% del ACWI.

Caídas. En 2022, el índice tecnológico retrocedió un 30,79% mientras el MSCI World caía un 18,14%. Y la mayor caída registrada desde máximos es de otra escala: el 81,86% entre el 31 de marzo de 2000 y el 9 de octubre de 2002, dos años y medio de descenso continuado. El índice global tiene su propio máximo en el 57,82%, correspondiente a la crisis de 2008.

Las dos series son la misma serie. Un índice sectorial concentra el resultado del sector en ambas direcciones, y la amplitud de los movimientos es mayor que la de un índice diversificado por construcción, porque tiene menos compañías y todas responden a los mismos factores.

Valoración. A 29 de mayo de 2026, el índice tecnológico cotizaba a 43,23 veces beneficios y 12,92 veces valor contable, con una rentabilidad por dividendo del 0,54%. El MSCI World, a 24,74 veces beneficios, 4,14 veces valor contable y un 1,53% de rentabilidad por dividendo. Son fotografías de un momento y se mueven con el mercado.

Como en cualquier serie histórica, rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.

Un fondo europeo no puede concentrar la cartera libremente. La normativa UCITS establece la conocida como regla 5/10/40: ninguna posición puede superar el 10% del patrimonio del fondo, y las posiciones que superen el 5% no pueden sumar entre todas más del 40%.

Los fondos que replican un índice tienen un régimen propio, porque la regla general les impediría seguirlo. En ellos el límite por emisor sube hasta el 20%, y puede llegar al 35% para un único emisor cuando lo justifican condiciones excepcionales de mercado, en particular si un valor resulta muy dominante en el mercado en el que cotiza.

Ese régimen deja de ser teórico en este sector. Nvidia pesaba el 18,41% del MSCI World Information Technology a 29 de mayo de 2026, a menos de dos puntos del límite ordinario para un fondo indexado. De ahí salen las versiones Capped de los índices sectoriales: aplican topes al peso máximo por compañía para que un fondo pueda replicarlos sin chocar con la norma. Un índice sectorial y su versión limitada contienen las mismas compañías con pesos distintos, y el nombre completo del índice en el folleto es lo que distingue una de otra.

¿Qué información contiene la ficha de un fondo sectorial?

Los campos generales de cualquier fondo, método de réplica, domicilio, costes o tratamiento de los dividendos, funcionan igual aquí. Estos son los que cambian cuando el producto es sectorial.

El nombre completo del índice de referencia. Es el campo decisivo y el que resume casi todo lo anterior. Tres palabras cambian el contenido: World limita el perímetro a mercados desarrollados y deja fuera a Taiwan Semiconductor, Samsung y SK Hynix; ACWI los incluye; Expanded suele señalar que se añaden las compañías de medios interactivos; Capped señala que se aplican topes al peso por compañía.

El criterio de clasificación. La ficha indica si el sector se delimita con el GICS o con otra taxonomía. FTSE Russell mantiene la suya, el ICB, y no coincide compañía a compañía con la de MSCI y S&P. Y hay productos temáticos que no usan clasificación sectorial en absoluto, sino criterios propios sobre exposición a un negocio concreto.

Gestión indexada o activa. En un fondo indexado, la composición es la del índice. En uno de gestión activa, el gestor decide qué compra dentro de la política de inversión que fija el folleto, de modo que un fondo tecnológico activo puede llevar Alphabet o Amazon aunque el GICS no las clasifique en el sector. Los mecanismos de cada tipo los explicamos en qué son los fondos de inversión.

Número de posiciones y peso de las diez primeras. Dos cifras que describen la concentración real del producto mejor que cualquier adjetivo del folleto.

Desglose por subsector. Distingue entre lo que la etiqueta sugiere y lo que hay dentro. Un producto con el 43% en semiconductores y otro con el grueso en software comparten nombre de sector y tienen comportamientos distintos.

Reparto geográfico. El dato que separa un índice de desarrollados de uno que incluye emergentes, y que en este sector marca una diferencia de más de dieciséis puntos en el peso estadounidense, según los últimos cortes publicados de cada índice.

Y el dato que no viene en ninguna ficha: el solapamiento. Ningún documento de un fondo sectorial dice cuánta exposición a ese sector tiene ya el resto de la cartera. Ese cálculo lo hace el inversor cruzando el desglose sectorial de todos sus fondos con el peso de cada uno, con el método descrito más arriba.

Todos estos campos figuran en el documento de datos fundamentales, en el folleto y en el informe periódico del fondo, que incluye la composición detallada de la cartera. Son documentos públicos y gratuitos.

Un fondo tecnológico contiene lo que un comité de clasificación haya decidido que es tecnología en la fecha de la última revisión. Esa definición ha cambiado dos veces en ocho años, deja fuera a compañías que casi todo el mundo llamaría tecnológicas y dedica cerca de la mitad del peso a la cadena de fabricación de semiconductores. Al mismo tiempo, cualquier fondo global corriente ya destina en torno a un tercio de la cartera a ese mismo sector. Saber qué se tiene exige leer el nombre completo del índice y sumar los pesos de todos los fondos de la cartera, no fiarse de la etiqueta del producto.

La información compartida en este artículo bajo ningún concepto representa una recomendación de inversión.

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