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Invertir en petróleo: cómo y cuándo hacerlo

El petróleo es la materia prima más seguida del mundo y una de las más difíciles de tener en cartera. Cualquiera puede saber a qué precio cerró el barril ayer, y muy pocos saben qué instrumento habría que comprar para que su dinero siguiera exactamente ese precio. Entre una cosa y la otra hay una distancia que explica la mayoría de los disgustos.
La razón es que el petróleo no se guarda. Un lingote de oro cabe en una caja fuerte; mil barriles de crudo necesitan un tanque, un seguro y un puerto. Así que quien invierte en petróleo compra casi siempre una promesa de entrega futura, un contrato con fecha de vencimiento, y ese detalle técnico cambia por completo cómo se comporta la inversión a lo largo del tiempo.
En este artículo describimos qué se está comprando realmente al invertir en petróleo, qué vehículos existen para hacerlo, qué factores mueven el precio del barril y por qué acertar con el momento resulta tan complicado en esta materia prima en concreto.
¿Se puede invertir en petróleo?
Se puede invertir en petróleo, con una advertencia previa: casi nadie compra petróleo. Un barril son 159 litros de un líquido inflamable que hay que almacenar, asegurar y transportar. El coste de custodia se come cualquier revalorización, y para un particular la operación es directamente inviable.
Lo que se compra, en la práctica, es un contrato de futuros. Un futuro es un acuerdo para comprar una cantidad determinada de crudo a un precio fijado hoy, con entrega en una fecha concreta. Ese contrato cotiza, sube y baja, y ahí está el mercado que todos miramos cuando se dice que el petróleo cerró a tal precio.
Conviene saber también que no hay un petróleo, hay varios. Las dos referencias principales son el Brent, extraído en el Mar del Norte y usado como referencia en Europa, y el West Texas Intermediate, el WTI, referencia estadounidense con entrega física en Cushing, Oklahoma. Cotizan a precios distintos y su diferencia se mueve según los costes de transporte, la calidad del crudo y los cuellos de botella logísticos de cada zona. Un producto financiero sobre petróleo replica uno u otro, y no da igual cuál.
El detalle que lo cambia todo es el vencimiento. Un futuro caduca. Quien mantiene la posición debe vender el contrato que vence y comprar el del mes siguiente, una operación conocida como rolar la posición. Si el contrato del mes siguiente cuesta más caro que el que vence, situación llamada contango, cada rotación pierde dinero, aunque el precio del barril no se haya movido. Si cuesta más barato, situación de backwardation, la rotación suma.
Esto tiene una consecuencia que sorprende a mucha gente: el barril puede subir y el producto que compraste, no. La diferencia se acumula mes a mes durante todo el tiempo que mantengas la posición, y en periodos largos de contango la brecha entre el precio del crudo y el valor de la inversión llega a ser enorme. No es un defecto del producto ni un error de réplica, es cómo funciona el mercado de futuros.
Existe una vía que esquiva ese problema, y es comprar acciones de compañías petroleras, o fondos de inversión y ETF que las agrupan. Ahí ya no estás comprando crudo, estás comprando empresas cuyo negocio depende del crudo, con sus costes de extracción, su deuda, sus dividendos y sus decisiones de gestión de por medio. La correlación con el precio del barril existe, pero es imperfecta y a veces se rompe durante meses.
Merece la pena tener claro el mapa completo antes de mirar productos concretos, y ahí ayuda conocer las diferencias entre ETF, ETN y ETC, porque cada sigla implica una estructura jurídica distinta y un riesgo distinto para el inversor.
¿Cómo invertir en petróleo?
Cómo invertir en petróleo depende de qué quieras seguir: el precio del barril o el negocio de las compañías que lo extraen. Son dos cosas distintas y llevan a productos distintos.
ETC sobre crudo
Aquí hay una particularidad europea que conviene entender. La normativa UCITS, la que regula los fondos y ETF que se comercializan en la Unión Europea, exige diversificación y no admite que un fondo concentre su cartera en una sola materia prima. Por eso los productos que replican directamente el Brent o el WTI se estructuran como ETC, no como ETF. La diferencia jurídica es de fondo: un ETF es un fondo del que eres partícipe, mientras que un ETC es un título de deuda emitido por una entidad, normalmente con garantías depositadas detrás. Añade, por tanto, riesgo de emisor, algo que un fondo no tiene. Están explicadas con más detalle en las diferencias entre ETF, ETN y ETC.
Dentro de los ETC sobre crudo, todos operan sobre futuros, con el efecto del rolo que veíamos antes. Algunos replican el contrato del mes más próximo, otros distribuyen la exposición entre varios vencimientos para suavizar el impacto del contango. La ficha del producto lo especifica, y esa línea explica buena parte de su comportamiento a largo plazo.
ETF y fondos de renta variable del sector energético
Invierten en compañías: petroleras integradas, exploración y producción, refino, servicios petrolíferos. Su valor depende del precio del crudo, sí, pero también de los márgenes de refino, la estructura de costes, la deuda, la política de dividendos y la valoración bursátil del sector. Hay periodos en los que el barril sube y las compañías se quedan planas, y al revés. Al ser fondos y ETF con estructura UCITS, entran en el terreno donde funcionan las reglas habituales de los fondos de inversión, incluida la fiscalidad española de los traspasos en el caso de los fondos no cotizados.
Acciones individuales de petroleras
Comprar directamente una compañía concentra todo en un solo emisor y añade el riesgo específico de esa empresa: un accidente, una expropiación, un litigio o una decisión de inversión fallida. La diferencia entre acciones, fondos y ETF se nota especialmente en un sector tan cíclico como este.
Futuros y derivados directos
Comprar el contrato de futuros en el mercado organizado es la exposición más pura, y también la más exigente. Exige cuenta de derivados, garantías diarias, apalancamiento y gestión activa del vencimiento. Lo que pasó el 20 de abril de 2020 ilustra por qué: con los depósitos de Cushing saturados por el desplome de demanda de la pandemia, el contrato de WTI próximo a vencer llegó a cotizar en negativo, porque quien lo mantenía tenía que recibir crudo físico que no podía almacenar. Los tenedores del contrato pagaron por deshacerse de él.
Ese episodio dejó una lección que sigue vigente: en esta materia prima, el instrumento y el subyacente pueden divorciarse en cuestión de horas.
¿Es un buen momento para invertir en petróleo?
La expresión buen momento para invertir en petróleo aparece constantemente en titulares, y detrás de ella hay un conjunto de variables que el mercado sigue de forma permanente. Describirlas sirve para entender qué está mirando quién fija el precio, y también para calibrar cuánta información hace falta manejar antes de tener una opinión sólida.
La política de producción de la OPEP+
El grupo de países exportadores y sus aliados coordina recortes y aumentos de producción, y sus reuniones mueven el precio de forma inmediata. Es la variable de oferta más vigilada del mercado, y también una de las más difíciles de anticipar, porque depende de negociaciones políticas entre países con intereses distintos.
Los inventarios
Las existencias comerciales de crudo y derivados, publicadas semanalmente en Estados Unidos y con periodicidad mensual en el resto de países desarrollados, funcionan como termómetro del equilibrio entre lo que se produce y lo que se consume. Una acumulación sostenida indica exceso de oferta; un vaciado, lo contrario.
La demanda y el ciclo económico
El consumo de crudo va pegado a la actividad industrial, al transporte y al comercio internacional. Las previsiones de crecimiento global, la evolución de China y los datos de movilidad pesan directamente en las expectativas de demanda.
La producción fuera de la OPEP+
Estados Unidos, Brasil, Canadá o Guyana han ganado peso en la oferta mundial. El caso del esquisto estadounidense es particular: sus pozos se activan y se cierran con más rapidez que los convencionales, lo que introduce un mecanismo de respuesta al precio que antes no existía.
La geopolítica
Conflictos en zonas productoras, sanciones, bloqueos de rutas marítimas o tensiones en los estrechos por donde circula el crudo generan primas de riesgo que aparecen y desaparecen con rapidez.
El dólar
El petróleo cotiza en dólares. Para un inversor en euros, el movimiento de la divisa se suma al del barril, y hay periodos en los que el efecto divisa explica una parte importante del resultado.
La transición energética
Las decisiones de inversión en nueva capacidad, la penetración del vehículo eléctrico y las políticas de descarbonización afectan a las expectativas de demanda a largo plazo y, con ellas, a la disposición de las compañías a abrir nuevos pozos.
Hay un rasgo común a todas estas variables: son públicas y el mercado las conoce. El precio de hoy ya incorpora lo que se sabe de la OPEP+, de los inventarios y del ciclo. Lo que mueve el precio mañana es la sorpresa, la diferencia entre lo que se esperaba y lo que ocurre, y eso por definición no se puede leer en los datos de hoy. Es la razón de fondo por la que las previsiones de precio del crudo fallan con tanta regularidad, incluidas las de los organismos que dedican equipos enteros a elaborarlas.
¿Cuándo invertir en petróleo?
Cuándo invertir en petróleo es la pregunta que más se busca y la que peor se responde, por dos motivos que se suman.
El primero es el conocido: nadie predice el precio del crudo con fiabilidad. Las previsiones de las agencias energéticas, de los bancos de inversión y de los propios productores se revisan varias veces al año, y a menudo en sentido contrario al que apuntaban meses antes. El petróleo depende de decisiones políticas, de conflictos armados y de fenómenos meteorológicos, y ninguna de esas cosas se modeliza.
El segundo es el que casi nadie tiene en cuenta, y es específico de esta materia prima. Aunque aciertes la dirección del barril, el instrumento puede no seguirte. La brecha que abre el contango se acumula mes tras mes, y en horizontes largos la diferencia deja de ser un matiz. En la última década, el WTI ha subido en torno a un 70%, mientras el mayor fondo estadounidense sobre futuros de crudo se quedaba aproximadamente en la mitad de ese recorrido. Misma dirección, la mitad del trayecto, y la mayor parte de la diferencia procede de la mecánica del rolo, no de un error de gestión.
Eso convierte el cuándo en una pregunta de dos capas. No basta con formarse una opinión sobre el precio del crudo: hay que formarse también una opinión sobre la forma de la curva de futuros durante el tiempo que se piense mantener la posición. La primera pregunta ya es difícil; la segunda exige entender un mercado que casi ningún inversor particular sigue.
Hay un tercer elemento que conviene medir con frialdad, y es la volatilidad. El crudo se mueve habitualmente en rangos anuales muy superiores a los de la bolsa, con episodios de caídas del 30% o del 50% en pocos meses. Esa amplitud, sumada a la incertidumbre sobre el momento, hace que quien entra necesite un horizonte y una tolerancia a las oscilaciones que no todo el mundo tiene, y ahí conviene tener presentes los riesgos de las inversiones que operan de forma simultánea: mercado, divisa, liquidez y, en el caso de los ETC, también riesgo de emisor.
Y una última consideración, que vale para cualquier activo cíclico. El momento en que una materia prima aparece de forma masiva en titulares y en conversaciones suele coincidir con la parte del ciclo en que su precio ya ha recorrido buena parte del trayecto. La información que llega al inversor particular llega, por definición, después de que el mercado la haya incorporado al precio.
Qué saber antes de invertir en petróleo
El petróleo no se puede tener, se puede seguir. Y seguirlo tiene un coste que no aparece en la comisión del producto, sino en la mecánica de los futuros que hay debajo. Quien entra en este mercado asume tres cosas a la vez: la incertidumbre sobre el precio del barril, la forma de la curva de futuros durante el tiempo que mantenga la posición y, según el instrumento, la solvencia del emisor. Son tres riesgos distintos que conviene poder nombrar por separado antes de comprar nada.
Antes de incorporar petróleo, materias primas o cualquier otro activo a una cartera, conviene analizar no solo su posible rentabilidad, sino también qué exposición se está asumiendo, qué riesgos añade y cómo encaja con el resto de las inversiones.
Ese análisis forma parte del trabajo de un asesor financiero independiente. Si quieres conocer mejor la composición, los costes y los riesgos de tus inversiones, puedes utilizar nuestra herramienta de análisis de cartera o consultar cómo funciona nuestro servicio de asesoramiento financiero independiente.
La información compartida en este artículo bajo ningún concepto representa una recomendación de inversión.


