Cómo tributan los fondos de inversión

Los impuestos son una parte crítica para el resultado de la inversión y una de las principales ventajas de los fondos de inversión. La fiscalidad de los fondos de inversión les pone por delante de otras alternativas para invertir tu dinero como los ETFs, las acciones o los depósitos (sí, un fondo monetario rinde igual o más que un depósito y es más eficiente en términos fiscales).

En este artículo entenderás cómo funciona la fiscalidad de este producto de inversión, cuántos impuestos pagas por un fondo de inversión y cómo aprovecharlos para optimizar tu factura fiscal.

Tributación de los fondos de inversión

Los fondos de inversión son instituciones de inversión colectiva que invierten el dinero de muchos pequeños ahorradores. Los fondos invierten en cestas de activos bien diversificadas según su objetivo.

Como inversor, al contratar un fondo de inversión te conviertes en partícipe y tu capital evolucionará en función de cómo se comporten los activos en los invierta el fondo en cuestión. Por esos rendimientos que obtengas tendrás que pagar impuestos al final del camino.

Los fondos de inversión tributan en el IRPF y lo hacen dentro de una ganancia o pérdida patrimonial dentro de las rentas del ahorro, como la mayoría de inversiones salvo los planes de pensiones y planes de pensiones asegurados (PPAs).

Como ocurre con las acciones o los ETFs, solo hay que pagar impuestos cuando recuperes el dinero, es decir, al vender el fondo de inversión. Al hacerlo es cuando la ganancia o pérdida se integrará en el IRPF.

Pero la gran ventaja en la fiscalidad de los fondos de pensiones tiene un nombre: el traspaso, que está exento de tributar. Esta ventaja es la que marca su diferencia respecto a otros activos financieros cuando se trata de dónde invertir tu dinero (más adelante te la concretamos con números incluidos).

El traspaso de fondos (o reinversión) consiste en un proceso que realizan las gestoras de los fondos de inversión, por el cual, se reembolsan las participaciones del fondo del que el titular desea salir y el dinero se envía directamente al fondo de inversión en el que quiere entrar.

Cómo tributan las ganancias de los fondos de inversión

Cuando ganas dinero con un fondo de inversión y reembolsas para recibir el dinero invertido, hay que tributar en el IRPF (no así cuando lo traspasas).

Ese dinero se sumará al del resto de ganancias patrimoniales para tributar según los tipos del ahorro. ¿Cuántos impuestos pagas por un fondo de inversión? Esta es la escala que se aplica a los beneficios, salvo en País Vasco y Navarra, que cuentan con su propia escala:

TramoTipo impositivo
Ganancias hasta 6.000 €19%
Entre 6.000 y 50.000 €21%
Entre 50.000 y 200.000 €23%
Entre 200.000 y 300.000 €27%
Ganancias de más de 300.000 €28%

 

Estos tramos son progresivos. Por ejemplo, para una ganancia de 10.000 euros no se aplicará el 21% a todo el capital, sino que se aplicará el 19% a los primeros 6.000€ y el 21% a los 4.000€  que superan el tramo inicial de 6.000 euros.

 

Cómo calcular cuánto has ganado con un fondo

Determinar si has ganado o perdido dinero al invertir en fondos de inversión es muy sencillo: se enfrenta el precio de compra al precio de venta o el importe de venta frente al importe invertido.

Eso sí, en el caso de que por en medio hayas hecho traspasos, el precio de compra será el de las participaciones del fondo inicial.

Si has realizado varias aportaciones habrá que utilizar la regla FIFO o First in First Out. Según esta regla, las primeras participaciones del fondo que se venden son las que se compraron en primer lugar. En teoría, estas participaciones son las que más rentabilidad acumulada tendrán.

Además, no es necesario restar a estas ganancias los gastos deducibles de los fondos en el IRPF, que son los gastos de administración y depósito que haya cobrado la gestora, ya que están incluidos en la valoración del propio fondo de inversión y se te descuentan directamente. Solamente habría que tenerlos en cuenta en casos muy específicos como cuando vendes un fondo garantizado antes de su vencimiento y se te cobra una comisión de reembolso, externa a la gestión propia del fondo de inversión.

Se aplican retenciones de IRPF

Al reembolsar el fondo, la gestora aplicará una retención del 19% a cuenta del IRPF. Este es un dinero que adelantas a Hacienda en previsión de los impuestos que después habrá que pagar en la declaración de la renta.

Si el beneficio total de los fondos y otras inversiones no supera el primer tramo de los 6.000 euros, no habrá que pagar nada en el IRPF porque ya se habrá adelantado ese dinero. En caso contrario, sí que habría que abonar la diferencia entre el capital retenido y lo que realmente habría que tributar por la ganancia con los fondos.

Los dividendos de los fondos de inversión

En el mercado de fondos de inversión existen fondos de acumulación y de distribución. Los primeros son los más habituales y tienen la política de reinvertir los dividendos que las empresas les pagan.

Los segundos, los de distribución, reparten los dividendos de las acciones en las que invierten entre sus inversores. Esos dividendos también pagan impuestos en el IRPF. Lo hacen como un rendimiento del capital mobiliario, también dentro de las rentas del ahorro.

¿Qué pasa si pierdes dinero con un fondo de inversión?

Si la rentabilidad es negativa, estaríamos hablando de una pérdida patrimonial. En ese caso no habrá que pagar impuestos.

Además, es posible compensar esa pérdida con otras ganancias patrimoniales.  Para entenderlo mejor, Hacienda permite restar las pérdidas a las ganancias obtenidas.

A modo de ejemplo, si se obtiene un beneficio de 1.000 euros con el fondo A y una pérdida de 600 euros con el fondo B, se compensan unas con otras y solo habrá que tributar por una ganancia de 400 euros.

Al tributar por los fondos en el IRPF se pueden compensar todas las pérdidas y ganancias. Es decir, se puede restar el resultado de acciones, ETFs y fondos, al de otras acciones, ETFs y fondos e incluso al rendimiento de la venta de una vivienda.

El resultado final de esa operación se sumará después a los rendimientos del capital mobiliario (dividendos, depósitos, seguros de vida y letras del tesoro) y esa cifra final es la que pasará por las tablas del ahorro que has visto.

Si el resultado de cualquiera de los grupos (ganancias y pérdidas y rendimientos de capital) es negativo, Hacienda permite compensarlos entre sí con un máximo del 25%. ¿Y si pese a todo sigues perdiendo dinero?, dispondrás de cuatro años para compensar esas pérdidas en las siguientes declaraciones de IRPF.

La fiscalidad del traspaso de fondos de inversión

Esta es la gran ventaja de los fondos de inversión y la diferencia entre fondos de inversión y ETFs más importante. Los ETFs o fondos cotizados se comportan y tributan como acciones, por lo que no disfrutan de la exención por traspaso propia de los fondos.

Gracias a esta ventaja los traspasos entre fondos no tributan en la renta. La traducción es que se puede saltar de un fondo a otro sin pagar impuestos. Esto permite adaptar la cartera al momento del mercado sin el peaje fiscal del 19% sobre los beneficios acumulados. Es lo que se llama diferimiento fiscal.

La ventaja del diferimiento fiscal

Por muy técnico que suene, el diferimiento fiscal simplemente consiste en retrasar el máximo el pago de impuestos para aprovechar mejor el interés compuesto.

Es fácil que dicho así no parezca una gran ventaja, pero tiene una incidencia enorme a largo plazo y es lo que diferencia a los fondos de inversión de las acciones, ETFs, CFDs y el resto de las ganancias y pérdidas patrimoniales.

La fiscalidad de los fondos permite cambiar de fondo sin pagar impuestos mediante un traspaso. Con una acción, cada vez que se compra o se vende hay que tributar por esa pérdida o ganancia y lo mismo ocurre con los ETF. Al hacerlo, habrá que pagar entre un 19% y un 28% por las ganancias acumuladas, un dinero que ya no estará disponible para volver a invertirlo.

Un ejemplo con la diferencia entre fondos y depósitos

Para entender por qué es tan importante la ventaja fiscal de los fondos vamos a enfrentar una inversión de 50.000 euros en fondos frente al mismo capital en depósitos a un año. Asumiremos una rentabilidad anual del 10%.

Con el fondo no se pagarán impuestos hasta recuperar finalmente la inversión. Mientras el depósito tributará cada año, algo parecido a lo que ocurriría con una cartera de acciones cada vez que se deshace una posición.

Al cabo del primer año, ambos sumarían una ganancia bruta de 5.000 euros. Con un fondo, el segundo año se invertirán 55.000 euros. Sin embargo, con el depósito el capital inicial en el segundo año será de solo 4.050 euros porque se habrá dejado un 19% de la ganancia en el IRPF.

Ahora imagina que no es solo un año, sino de un periodo más largo.

Al final de un periodo de 25 años el rendimiento total del depósito será de 428.823 euros, mientras que las ganancias del fondo ascenderán a 616.000 euros y todo gracias a no pagar impuestos y poder reinvertir en el fondo el capital que, en el caso del depósito, se ha ido quedando Hacienda año tras año.

Cómo optimizar la fiscalidad con fondos de inversión

¿Hay algo que se pueda hacer para pagar menos impuestos con los fondos de inversión?. Más allá de aprovechar la ventaja del diferimiento fiscal hay dos herramientas que puedes usar:

Compensar pérdidas y ganancias con fondos de inversión

Esta es el arma más poderosa para pagar menos impuestos y una que tu asesor financiero independiente aprovechará a buen seguro.

Consiste en sacar provecho de la posibilidad de compensar pérdidas y ganancias entre activos para evitar pagar impuestos. Para hacerlo hay que aflorar plusvalías o minusvalías en función de las necesidades. En otras palabras:

  • Vender un activo que está en positivo después de haber sufrido pérdidas con otros.
  • Vender un activo en pérdidas tras haber recogido ganancias con otros.

Así, al hacer la declaración de la renta, el efecto de uno y de otro se compensará y el resultado será el de pagar menos impuestos.

Solo existe un hándicap: la llamada norma antiaplicación según la cual no se pueden compensar pérdidas y ganancias si se han adquirido participaciones del mismo fondo o dos meses antes o después de la venta.

Contratar fondos similares

Esta es una estrategia que sirve para romper la progresión que marca la regla FIFO o para compensar pérdidas y ganancias sin la regla anti aplicación.

Funciona mejor con fondos indexados, porque la diferencia entre dos indexados que siguen al mismo índice es mínima (si no sabes en qué consiste un fondo indexado, aquí te lo contamos).

La regla FIFO hace que siempre se vendan las primeras participaciones que se adquirieron. Como inversor no podrás escoger y esas participaciones serán normalmente las que más rentabilidad acumulan y también las que más impuestos paguen.

La forma de romper esta progresión y poder escoger qué participaciones se venden a largo plazo es invertir por tramos en varios fondos similares.  Por ejemplo, durante cinco años realizar aportaciones al fondo indexado de Amundi, los siguientes cinco al de iShares y después al de Vanguard. Así, en caso de querer aflorar pérdidas o ganancias, podrás escoger qué participaciones vender.

El hándicap con los fondos de gestión activa es que pueden ser parecidos, pero no iguales.

Lo mismo pasa con la segunda estrategia de fondos similares que se salta la norma antiaplicación. Con un fondo indexado o con un ETF bastará con comprar otro igual sobre el mismo índice, pero de una gestora diferente. Así puedes vender para compensar y volver a invertir en el mismo activo.

Con los fondos activos puede ser más complejo encontrar a ese gemelo y seguramente sea más un primo hermano, pero aun así hay posibilidades de optimizar los impuestos que pagas por los fondos.

Un buen asesor financiero independiente como Nextep Finance sabe cómo funciona la fiscalidad de los fondos de inversión y la puede aprovechar a tu favor. ¿Hablamos?

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