Riesgos de las inversiones: lo que debes saber antes de invertir
Siempre existen riesgos en las inversiones. Esta afirmación, aunque evidente, muchas veces se olvida. Y la clave no está en evitarlos todos, porque no se puede, sino en conocerlos, comprenderlos y saber gestionarlos.
Por eso, antes de elegir cualquier producto de inversión, es importante entender a qué riesgos se expone nuestro dinero y cómo podemos actuar para reducirlos. Veamos los principales riesgos de las inversiones.
¿Cuáles son los riesgos de las inversiones?
Los riesgos de invertir pueden clasificarse de muchas formas, pero la más útil es distinguir entre los riesgos generales del mercado (sistémicos) y los específicos de cada activo (no sistémicos).
A ellos se suman otros riesgos como la inflación, la divisa o la liquidez.
- Riesgo de mercado: es el más conocido. Se refiere a la posibilidad de que el mercado en general caiga, afectando a casi todas las inversiones. Crisis económicas, guerras o pandemias, son ejemplos de eventos que lo provocan.
- Riesgo no sistémico: es el riesgo propio de cada activo. Por ejemplo, una empresa concreta que atraviesa dificultades o un sector que entra en crisis.
- Riesgo de liquidez: si queremos vender una inversión y no encontramos comprador fácilmente, podríamos tener que hacerlo a un precio más bajo.
- Riesgo de divisa: aparece cuando invertimos en activos que cotizan en una moneda distinta al euro.
- Riesgo país: especialmente en mercados emergentes, hay mayor exposición a cambios políticos o económicos bruscos.
- Riesgo legislativo: cambios en la regulación pueden afectar a los productos de inversión, como ocurrió con los planes de pensiones.
- Riesgo de inflación: si la inflación es más alta que la rentabilidad de nuestras inversiones, perdemos poder adquisitivo.
- Riesgo de tipos de interés: afecta principalmente a las inversiones en renta fija, como bonos o depósitos a plazo. Cuando los tipos de interés suben, el valor de estos productos suele caer, lo que puede reducir la rentabilidad o incluso generar pérdidas si se venden antes del vencimiento.
- Riesgo operativo: problemas internos de las empresas en las que se invierte, como fallos en la gestión, problemas legales o errores en la producción. Aunque es más difícil de prever, puede impactar significativamente en el valor de las acciones o en la viabilidad de un proyecto.
- Riesgo tecnológico y de ciberseguridad: cada vez más, las inversiones dependen de plataformas digitales y tecnología. Fallos técnicos, ataques informáticos o vulnerabilidades en sistemas pueden afectar tanto al acceso a las inversiones como al valor de activos relacionados con el sector tecnológico.
Invertir implica convivir con estos riesgos. Pero hay formas de mitigarlos.
¿Son seguros los fondos de inversión?
Los fondos de inversión están regulados y supervisados por la CNMV. Su objetivo es invertir el dinero muchos pequeños ahorradores de forma diversificada, siguiendo una política concreta que debe respetar el equipo gestor.
Esa diversificación es precisamente una de las principales ventajas frente a la inversión directa. Un fondo bien gestionado puede invertir en decenas o cientos de activos distintos, reduciendo el impacto que tendría un mal comportamiento individual.
Además, por ley, los fondos deben cumplir ciertos principios:
- Liquidez: para permitir el reembolso del dinero en cualquier momento, excepto en fondos garantizados con vencimiento.
- Diversificación del riesgo: evitando concentrar todo el capital en pocas posiciones.
- Transparencia: el valor liquidativo del fondo se publica diariamente, y su política de inversión está clara desde el inicio.
Eso no significa que estén libres de riesgo. Dependerá del tipo de fondo y de los activos en los que invierta. Pero bien seleccionados, los fondos pueden ser vehículos muy eficientes y razonablemente seguros, especialmente si se ajustan al perfil del inversor.
A partir de ahí, un motivo para salir de un fondo de inversión puede ser un aumento de riesgos en la política del fondo o una disminución del riesgo que se quiere asumir por cambios en el perfil como inversor. Como asesor financieros, desde Nextep Finance podemos ayudarte a determinar ese perfil, que es clave para evaluar cualquier estrategia de inversión.
¿Qué riesgo conlleva invertir en una acción?
Invertir en acciones conlleva riesgos elevados si no se hace con criterio. El principal es el riesgo de precio : las acciones fluctúan constantemente y pueden perder valor rápidamente.
También están el riesgo operativo (fallos internos de la empresa), el riesgo de contrapartida (en operaciones fuera de mercados organizados) y, por supuesto, el riesgo de mercado.
Como con cualquier inversión, a mayor rentabilidad esperada, mayor riesgo asumido. No hay excepciones. Por eso, antes de comprar acciones de una empresa, conviene analizar bien su modelo de negocio, su situación financiera y el sector en el que opera.
Además, hay que tener en cuenta que una acción no es líquida en todos los casos. En empresas con poca capitalización, puede ser difícil vender sin afectar al precio.
Inversiones de bajo riesgo
No existen inversiones sin riesgo, pero sí algunas que lo minimizan:
- Depósitos y cuentas remuneradas: cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos (hasta 100.000 euros por titular y entidad), ofrecen seguridad a costa de una rentabilidad muy baja.
- Bonos del Estado: sobre todo los emitidos por países con buena calificación crediticia. El riesgo es bajo, pero los tipos de interés influyen mucho en su precio.
- Fondos monetarios o de renta fija a corto plazo: son los que menos oscilan en valor, aunque también con rentabilidad muy limitada.
- Planes de pensiones conservadores: dentro de los productos de jubilación, los que invierten en renta fija a corto plazo o monetarios tienen bajo riesgo.
Estas inversiones pueden ser adecuadas para perfiles conservadores o para objetivos a corto plazo, pero difícilmente permitirán batir a la inflación en el largo plazo.
Inversiones con riesgo
Las inversiones con mayor potencial de rentabilidad también implican mayor riesgo. Algunas de las más comunes:
- Acciones: especialmente las de empresas pequeñas o sectores volátiles como tecnología o biotecnología.
- ETFs o fondos indexados de renta variable: al replicar índices bursátiles, pueden tener caídas significativas en momentos de crisis.
- Inmuebles: aunque más estables, también están expuestos a ciclos económicos, cambios regulatorios o falta de liquidez.
- Crowdfunding o crowdlending: invertir en empresas o préstamos a través de plataformas puede ofrecer buenas rentabilidades, pero también entraña riesgos de impago.
- Criptomonedas: extremadamente volátiles y aun con baja regulación. Invertir en Bitcoin es solo para perfiles muy arriesgados.
Ninguna de estas opciones es buena o mala por sí misma. Lo importante es que estén alineadas con el perfil de cada inversor.
¿Cómo limitar el riesgo en las inversiones?
La mejor forma de reducir el riesgo no pasa tanto por elegir productos “seguros”, sino por construir una cartera adecuada al perfil de riesgo y objetivos. Esto implica:
- Conocer bien su perfil de riesgo: cuánto se está dispuesto a perder (y durante cuánto tiempo) sin perder la calma. Aquí influye el horizonte temporal, situación financiera, tolerancia psicológica y experiencia.
- Diversificar: no poner todos los huevos en la misma cesta. Invertir en distintos sectores, países y tipos de activos ayuda a reducir el impacto de un mal resultado concreto.
- Pensar a largo plazo: muchas inversiones con oscilaciones a corto plazo ofrecen buenos resultados en horizontes de 10 años o más. La paciencia también protege.
- Revisar nuestra cartera periódicamente: ajustar el peso de los activos según cambien nuestras circunstancias o el contexto de mercado.
- Formarse: cuanto más sepamos, más capaces seremos de entender los riesgos y tomar decisiones informadas.
Al final, el mayor riesgo no es una caída puntual de la bolsa, sino no conocerse como inversor. Una estrategia mal ajustada a nuestras necesidades puede llevarnos a vender en el peor momento y renunciar para siempre a los beneficios de la inversión.
Saber cómo diversificar la cartera de inversiones con una correcta asignación de activos es clave para equilibrar riesgo y rentabilidad. ¿Quieres saber si tu cartera está bien diseñada? Utiliza nuestra herramienta de análisis de cartera para revisar la composición y los pesos de tus inversiones y tomar mejores decisiones.
Invertir con riesgos, sí, pero con estrategia
Invertir implica convivir con riesgos. No hay producto que esté completamente a salvo. Pero asumir riesgo no significa jugar con fuego, siempre que ese riesgo sea conocido, calculado y adecuado a nuestras circunstancias.
Como expertos en finanzas independientes, no trabajamos con productos propios ni cobramos comisiones por lo que contratáis. Solo así podemos centrarnos en lo más importante: diseñar con vosotros una estrategia de inversión a medida que os permita crecer con tranquilidad, sabiendo qué estáis haciendo y por qué. ¿Hablamos?
La información compartida en este artículo bajo ningún concepto representa una recomendación de inversión.

